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"Queremos que cada palabra ilumine tu rostro, roce tu alma, te eleves y echemos juntos a volar"




ROZANDO EL ALMA: GRUPO CASIOPEA LITERARIO


miércoles, 16 de febrero de 2011

SILVINA OCAMPO (poemas-biografía)

                                                         SILVINA OCAMPO
Diálogos
Te hablaba del jarrón azul de loza,
de un libro que me habían regalado,
de las Islas Niponas, de un ahorcado,
te hablaba, qué sé yo, de cualquier cosa.

Me hablabas de los pampas grass con plumas,
de un pueblo donde no quedaba gente,
de las vías cruzadas por un puente,
de la crueldad de los que matan pumas.

Te hablaba de una larga cabalgata,
de los baños de mar, de las alturas,
de alguna flor, de algunas escrituras,
de un ojo en un exvoto de hojalata.

Me hablabas de una fábrica de espejos,
de las calles más íntimas de Almagro,
de muertes, de la muerte de Meleagro.
No sé por qué nos íbamos tan lejos.

Temíamos caer violentamente
en el silencio como en un abismo
y nos mirábamos con laconismo
como armados guerreros frente a frente.

Y mientras proseguían los catálogos
de largas, toscas enumeraciones,
hablábamos con muchas perfecciones
no sé en qué aviesos, simultáneos diálogos.



A VECES TE CONTEMPLO EN UNA RAMA

A veces te contemplo en una rama,
en una forma, a veces horrorosa,
en la noche, en el barro, en cualquier cosa,
mi corazón entero arde en tu llama.

Y sé que el cielo entre tus labios me ama,
que el aire forma tu perfil de diosa
de oro y de piedra, sola y orgullosa,
que nadie existirá si no te llama.

Entre tus manos quedaré indefensa,
no viviré si no es para buscarte
y cruzaré el dolor para adorarte,

pues siempre me darás tu recompensa,
que es mucho más de lo que te he pedido
y casi todo lo que habré querido.


AL RENCOR

No vengas, te conjuro, con tus piedras;
con tu vetusto horror con tu consejo;
con tu escudo brillante con tu espejo;
con tu verdor insólito de hiedras.

En aquel árbol la torcaza es mía;
no cubras con tus gritos su canción;
me conmueve, me llega al corazón,
repudia el mármol de tu mano fría.

Te reconozco siempre. No, no vengas.
Prometí no mirar tu aviesa cara
cada vez que lloré sola en tu avara
desolación. Y si de mí te vengas,

que épica sea al menos tu venganza
y no cobarde, oscura, impenitente,
agazapada en cada sombra ausente,
fingiendo que jamás hiere tu lanza.

Entre rosas, jazmines que envenenas,
¿por qué no te ultimé yo en mi otra vida?
Haz brotar sangre al menos de mi herida,
que estoy cansada de morir apenas.



CASTIGO

Transformará Minerva tus cabellos
en serpientes y un día al contemplarte
como en un templo oscuro, con destellos,
seré de piedra, para amarte.


El Perro Okinamaro

A Sei Shonagon
(que vivió en el siglo XI A.C)

Él, que paseaba un día coronado
de flores de durazno y de cerezo,
el triste Okinamaro como un preso
a la isla de los perros fue expulsado.
Cuando volvió al palacio oscuro, herido,
lo llamaste, pero él no te miró,
y nadie, nadie lo reconoció,
mas era él mismo, él mismo destituido.
Y lo reconociste en el momento
en que lloró a tus pies y que lo viste
desfigurado, sucio, hinchado y triste,
y lloraste con él su sentimiento


BIOGRAFÌA
Silvina Inocencia Ocampo Aguirre nació en Buenos Aires el 28 de julio de 1903, en la casa de la calle Viamonte 550, como la menor de las seis hijas de Manuel Silvio Cecilio Ocampo y Ramona Aguirre Herrera (Victoria, Angélica, Francisca, Rosa, Clara Maria y Silvina). En su juventud estudió dibujo en París con Giorgio de Chirico y Fernand Léger. Entre su amigos famosos figuraba el escritor italiano Italo Calvino, quien prologó sus cuentos.
Poetisa, narradora y traductora, sus inicios en la literatura están ligados a la influencia de su hermana Victoria, fundadora de la revista Sur, y a la del escritor Adolfo Bioy Casares, al que conoció en el año 1933 y contraería matrimonio en 1940 y cuya hija ilegítima, Marta Bioy Ocampo (1954-1994), adoptaría. Su primera publicación profesional fue el libro de cuentos Viaje olvidado (1937), algo menospreciado en su época pero reivindicado en el ámbito académico después de su muerte.
En 1954 recibió el Premio Municipal de Literatura por su poemario Espacios métricos; en 1962, el Premio Nacional de Poesía por Lo amargo por dulce y en 1988 el Premio del Club de los 13 por Cornelia frente al espejo, su última antología de cuentos.
Su vasta producción, que va más allá de lo publicado, se vio interrumpida tres años antes de su muerte el 14 de diciembre de 1994 en Buenos Aires a causa de una enfermedad progresiva que la tuvo postrada durante varios años. Fue sepultada en la cripta familiar del cementerio de la Recoleta donde reposan también los restos de su hermana Victoria. No muy lejos se encuentra también la tumba de su esposo.

Obra narrativa
La obra de Silvina Ocampo es reconocida principalmente por su inagotable imaginación y su aguda atención por las inflexiones el lenguaje. Dueña de un lenguaje cultivado que sirve de soporte a sus retorcidas invenciones, Silvina disfraza su escritura con la inocencia de un niño para nombrar, ya sea con sorpresa o con indiferencia, la ruptura en lo cotidiano que instala la mayoría de sus relatos en el territorio de lo fantástico.
Esta habilidad lingüística se advierte temprano en su colección de cuentos Viaje Olvidado (1937), influida por el nonsense literario de Lewis Carroll, Katherine Mansfield y seguramente por el surrealismo que mamó de sus maestros pictóricos. El título del libro se refiere al cuento homónimo en que una niñita intenta recordar el momento de su nacimiento, logrando su autora un tejido de imaginación pura sobre la base de una típica duda infantil.
Si los relatos de este volumen parecían más bien miniaturas o pequeños pantallazos de la memoria deformados por la imaginación, sus siguientes colecciones (Autobiografía de Irene, y muy especialmente La furia o Los días de la noche) conservan un poco más la estructura tradicional del cuento y muestran a la Silvina Ocampo más prototípica. Metamorfosis, ironía, figuras persecutorias, humor negro, y el reinado imperante del oxímoron y de la sinestesia marcan esta serie de relatos donde aparecen incesantes galerías de personajes y contextos dominadas por pasillos y patios de grandes caserones así como por la enigmática presencia de niños ligados al horror y la crueldad como víctimas o victimarios, según la ocasión.



Obra poética
Su labor poética estuvo dominada en un principio por los metros clásicos y por rimas inocentes, muchas veces dedicadas a la descripción y exaltación de la belleza de elementos naturales como las plantas (confesa pasión de la escritora) como se puede apreciar en Espacios métricos o en Los sonetos del jardín que tras el poemario Enumeración de la patria siguieron a Viaje Olvidado. Sin embargo posteriores poemarios como Los nombres, Lo amargo por dulce o Amarillo celeste muestran un verso más elaborado y a la vez desinteresado por el clasicismo.
Con Espacios métricos, publicado en 1942 por la editorial Sur, obtuvo el Premio municipal en 1954. Obtuvo el Segundo Premio Nacional de poesía por Los nombres en 1953 y volvió a obtener una distinción en 1962 por Lo amargo por dulce, el Premio Nacional de poesía.
En colaboración con Adolfo Bioy Casares publicó la novela policíaca Los que aman, odian, en 1946 y con Juan Rodolfo Wilcock la obra de teatro Los Traidores, en 1956. Publicó en colaboración con Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, la célebre Antología de la literatura fantástica, en 1940, y la Antología poética argentina, en 1941.
En los últimos años el ámbito académico argentino ha redescubierto a Silvina Ocampo, no muy leída ni apreciada en vida, coincidiendo con la publicación de algunas obras inéditas en recopilaciones como Las repeticiones y otros cuentos (2006) o Ejércitos de la oscuridad (2008).

Cuentos

Viaje Olvidado, Buenos Aires, Sur, 1937.
Autobiografía de Irene (cuentos), Buenos Aires, Sur, 1948.
El pecado mortal (antología de relatos), Buenos Aires, Eudeba, 1966.
Los días de la noche (cuentos), Buenos Aires, Sudamericana,1970.
Informe del cielo y del infierno (antología de relatos), con prólogo de Edgardo Cozarinsky, Caracas, Monte Ávila, 1970
La furia (cuentos, género fantástico), Buenos Aires, Sur, 1959. Reeditado en Orión, 1976.
Las invitadas (cuentos), Buenos Aires, Losada, 1961. Reeditado en Orión, 1979.
El cofre volante (cuentos infantiles), Buenos Aires, Estrada, 1974.
El tobogán (cuentos infantiles), Buenos Aires, Estrada, 1975.
El caballo alado (cuentos infantiles), Buenos Aires, De la flor, 1976.
La naranja maravillosa (cuentos infantiles), Buenos Aires, Sudamericana, 1977.
Canto escolar (cuentos infantiles), Buenos Aires, Fraterna, 1979.
Y así sucesivamente (cuentos), Barcelona, Tusquets, 1987.
Cornelia frente al espejo, Barcelona, Tusquets, 1988. Premio del Club de los 13.
Las reglas del secreto (antología), Fondo de Cultura Económica, 1991.
Las repeticiones(cuentos), Buenos Aires, Sudamericana, 2006. (publicación post mortem)
El vestido de terciopelo(cuento),Buenos Aires,Editorial Estrada S.A,2009


Poesía

Antología poética argentina, Buenos Aires, Sudamericana, 1941.
Enumeración de la patria (poesía), Buenos Aires, Sur, 1942.
Espacios métricos (poesía), Buenos Aires, Sur, 1942. Premio Municipal.
Poemas de amor desesperado (poesía), Buenos Aires, Sudamericana,1949.
Los nombres (poesía), Buenos Aires, Emecé, 1953. Premio Nacional de Poesía.
Los sonetos del jardín (poesía), Buenos Aires, Sur, 1946.
Lo amargo por dulce (poesía), Buenos Aires, Emecé, 1962. Premio Nacional de Poesía.
Amarillo celeste (poesía), Buenos Aires, Losada, 1972.
Árboles de Buenos Aires (poesía), Buenos Aires, Crea, 1979.
Breve Santoral (poesía), Buenos Aires, Ediciones de arte Gaglione, 1985.


Novelas
Los que aman, odian, Buenos Aires, Emecé, 1946.(con Adolfo Bioy Casares)
La torre sin fin, Buenos Aires, Sudamericana, 2007 (post mortem)


Teatro
Los traidores (pieza teatral en verso), Buenos Aires, Losange, 1956 (con Juan Rodolfo Wilcock)

(fuente_ Wikipedia)

martes, 1 de febrero de 2011

Demasiado niña por MABEL DIAZ


Bajó del automóvil con la mirada fija en el enorme reloj de la estación, tuvo que correr para alcanzar el tren que ya partía, al hacerlo se le doblaron los tobillos por el esfuerzo, llevaba puestos unos zapatos demasiado altos, que tratan inútilmente en ponerse de acuerdo con ese cuerpo de niña adolescente.
Respiró profundo cuando al fin pudo sentarse, estiró los pies doloridos al mismo tiempo que se alisa el largo cabello, despeinado por el apuro.
Un rato después, más tranquila, acercó su mano al bolsillo trasero de la minifalda casi ausente, con el temor de haber perdido el dinero que antes de bajar del auto había guardado, comprobando que aún estaba allí. Era para comprarse las zapatillas que a ella tanto le gustaban.
Sin dejar de pensar en su procedencia, sintió una desagradable sensación de asco en el estómago, había sido su primera vez y era sólo el comienzo.
Sacudió la cabeza con la firme actitud de alejar esos pensamientos.
Llegó al centro comercial antes que cerraran. Su joven edad le hizo recobrar el humor y empezó a disfrutar con desbordante alegría su compra tan ansiada.
Luego, regresaría a la estación, para trabajar unas horas más, pero antes comería algo. Ahora estaba convencida que esa horrible sensación de asco se la producía el hambre.

miércoles, 19 de enero de 2011

EL CAZADOR DE SUEÑOS (microrelato) por GRACIELA ZECCA




Deambulaba por el mundo haciendo su trabajo nocturno.
Expectante y dispuesto a realizarlo con eficiencia, se pasaba largas horas sentado frente a una enorme bola de cristal visualizando los sueños de los mortales. Siempre atento a seleccionar aquél que fuera especial, que se diferenciara de los otros, que contuviera una extrema dosis de locura, para luego tele transportarse raudamente hasta el sitio donde había sido gestado, alcanzarlo con su red y llevárselo consigo.
En el viejo castillo que habitaba, exhibía en las paredes de las habitaciones, su colección de sueños atrapados.
Los había de todos los colores, formas y tamaños.
Porque la locura es como los perfumes caros, los más pequeños casi siempre tienen una dosis mayor de concentración y son inigualables.
Su única prohibición era atrapar sueños normales.
A ciencia cierta no se sabe desde cuando fue empleado para tan minuciosa tarea, se dice por ahí que hace tiempo se escapó de un hospital neuropsiquiátrico.

lunes, 10 de enero de 2011

ECOS por PATRICIA TORRES

Las vías estaban muertas desde hacía muchos años.
El paso de transportes modernos, dejaron su existencia hospedada en el olvido. A nadie más le interesó la vieja estación, ni los paseos por el andén. El aeropuerto se convirtió en una mejor atracción, provocando en las personas, una amnesia sin retorno.
La gente no se preguntó por la máquina, ni los vagones.
El viejo Elvio guardó sus sueños de libertad en una maleta y se lanzó a las calles a buscar empleo. Toda su vida había sido maquinista del ferrocarril en esa época en que la gente al nombrar el oficio, lo hacía con mayúsculas y envidia.
Se subía a su corcel metálico que lanzaba humo y dominaba las praderas, uniendo los pueblos, transportando gente con esperanzas. Tenía dominio sobre los territorios y el don de acortar las distancias.
Años más tarde, mientras barría el patio del gran colegio, se sentía condenado a la soledad, lejos de sus sueños pero renaciendo en ellos.
El guardabarreras, tuvo un destino similar.
El olvido con sus velos envolventes, los enrolló en los confines de un pasado, que solamente siguió latente en el recuerdo de quienes no desearon perder la memoria, ya que hicieron de esos instantes los mejores de sus vidas.
Fueron por años dos seres alejados de sus deseos.
Nadie recuerda como ni cuando terminaron sus días.
Todos los habitantes cercanos a la estación, aseguran que, carcajadas intensas invaden el aire, mientras el silbido de un tren suena en el viento, quince minutos antes de la media noche, al bajarse por un instante y en forma inexplicable la vieja barrera.

(del Libro "Paralelismos")

domingo, 28 de noviembre de 2010

INCONDICIONALIDAD por GRACIELA ZECCA del Libro "PARALELISMOS"


Incondicionalidad


El viejo reloj de la estación se confunde entre la neblina matinal. Los pasos presurosos, y los más sosegados transitan por el andén. Son escasos los minutos en los que el bullicio invade el ambiente. Vuelve a sonar el silbato de la máquina, preparándose para proseguir el viaje. Algunos suben a los vagones, otros pocos quedan varados en la estación alzando sus manos y en cada despedida una lágrima rueda por alguna mejilla.
Soy testigo desde hace años de este acontecer. Aún recuerdo viejos tiempos en que no cesaban de llegar trenes de distintas localidades, eran tiempos de gran algarabía para todos.
Los vendedores regresaban a sus hogares con las cajas vacías y los bolsillos llenos. El despacho de boletos era constante con un ir y venir de pasajeros de todas partes. En esa época nunca me sentí solo, jamás pase hambre ni frío. Siempre había una mano cálida y generosa que me alcanzaba algo de comer, o una caricia justa cuando me sentía más solitario. Hasta tenía mi propio resguardo dentro de una de las oficinas de la estación. Los “muchachos” como se llamaban entre ellos, me daban cobijo, me protegían a veces de esos chicos indeseables a los que les encantaba arrojar piedras.
Así fue pasando el tiempo y llegó mi vejez. Hoy no transita la misma cantidad de gente. Los trenes arriban cada tres o cuatro días. Ya no hay tantos vendedores generosos que me regalen algunas migajas. Aquellos “muchachos” de las oficinas no están más, fueron trasladados. Se cerró con llave y se clausuró gran parte del edificio de la estación. No tengo resguardo.
El viejo reloj es el único que acompaña mis días, siempre puntual me avisa el paso del tiempo. No soy más el perro de la Estación Rosario Norte, ahora sólo un callejero que tiene que rebuscárselas en la basura para llenar su panza cada día.
Hace tiempo que pienso marcharme de este sitio, pero me da pena dejar solo al viejo reloj, mi único amigo.

jueves, 25 de noviembre de 2010

GIGANTES DORMIDOS por MABEL DIAZ

El siguiente texto y su fotografia, pertenecen el libro "Paralelismos"

Debajo del puente, yacen dormidos los gigantes, como una masa de hierro enmohecido. Chorreados por ríos de lágrimas oxidadas, desprendiendo la pintura que alguna vez fue brillante.
En los vagones antes inundados de sueños, anidan las palomas y habitan indigentes que perdieron la dignidad de tener un hogar.
Apoyada en la barandilla del viaducto, descubrí a ese rebaño de metal, expuesto a las inclemencias del tiempo y la rapiña.
Sentí que mi alma se enternecía, no acertaba a comprender que capricho influyó en la decisión de detenerlos.
Si aguzara el oído, vendrían a mí voces lejanas, gente que volvía o se marchaba con expresiones de alborozo o tristeza, corriendo en los pasillos preocupados por sus tareas cotidianas.
De pronto nació en mí el anhelo de ver esos gigantes despiertos. Los imagino saliendo de la boca de una montaña, asomando su trompa entre los sembradíos o serpenteando como culebra en la inmensidad de la selva, rompiendo con su silbato la tranquilidad de los pueblos.
Mágicas regiones que comenzaron una siesta interminable, el día en que alguien tuvo la cruel ocurrencia de dejarlos tirados como chatarra vieja.

lunes, 25 de octubre de 2010

Seducción en si bemol por PATRICIA TORRES


Quedó solo en medio de la sala.
Ni un sonido brota de sus teclas.
Las cortinas añoran la música que las ayuda a justificar el descocado coqueteo que improvisan con el viento mientras las hace bailar.
Sin la música quedan expuestas y su romance descubierto.
Le susurran ayuda al oído, pero el piano, aparentando indiferencia, no les responde, mientras espera esas manos, que camufladas de arte, le proporcionarán las caricias que le darán vida.

viernes, 15 de octubre de 2010

ENVOLTORIO por PATRICIA TORRES


El hombre recibió la noticia como si tal cosa, dijo la gente luego de observar su conducta.
Se quedó parado, con las manos en los bolsillos, la cabeza semi erguida. Apoyado contra la pared, con una pierna enroscada en la otra. Los ojos fijos en un mismo punto, ni un leve pestañeo los humedecía, la boca esculpida en el gesto de siempre, sin mueca ni simulacro. Los músculos de la cara y el cuerpo colocados en su lugar, en forma ordenada y rutinaria.
No se le movió ni un pelo, añadió una vieja chusma y malintencionada que cobraba vida con la saña de sus comentarios. En la ceguera producida por la visualización de la superficie no pudieron percibir que las vísceras del hombre estaban paralizadas por el desconsuelo.

viernes, 1 de octubre de 2010

DELETE por GRACIELA ZECCA


“Comenzó a recordar con mas precisión los objetos que habían poblado su vida”
al releer el diario íntimo que hacia tantos años atrás había escrito, en él pudo comprobar que alguna vez tuvo una muñeca de porcelana vestida de gitana, un oso de peluche negro y blanco, un arlequín de colorido ropaje verde y amarillo, con cascabeles en su gorro. Muñecos que le fueron regalados en su octavo cumpleaños.
Al seguir leyendo se acordó de la cajita de música a cuerdas, de la cual al abrirla una graciosa bailarina vestida de blanco, giraba al compás de la música de un vals vienés.
Cuanto tiempo esa melodía acompañó sus sueños no lo recordaba, y menos aún el destino de la misma.
Comprobó que alguna vez tuvo una gran colección de discos de vinilo en la que sobresalían, Los Beatles. Levemente sonó en su cabeza: Let it be, pero ni siquiera pudo acordarse de la letra.
Trató de seguir leyendo con más atención para recordar a los integrantes de una foto pegada en una de las páginas. Caras desconocidas en este momento, pero que intuyó que alguna vez fueron parte de su vida. Al verlos sonrientes dedujo que fueron tiempos felices que compartieron con ella.
Sin embargo le costó verse ahí retratada. Buscó un espejo y se miró en él. Sintió pesar y tristeza, no se reconocía.
Era la imagen de una extraña la que se reflejaba.
Fue hasta la cocina donde se hallaba el hombre que decía ser su marido y le dijo:
- acabo de darme cuenta que no sé quien soy, no pretendas que recuerde quien eres o que haces en mi vida, solamente deberé creerte que no me estas mintiendo.
Él se acercó para abrazarla. Rodaron sobre sus mejillas lágrimas. En ese momento comprobó con veracidad el diagnóstico del médico. Pensó: tan cerca y tan lejos, la voy perdiendo cada día. Se preguntó: -¿como podré llenar ese abismo que nos separará aún más con el tiempo?
Dejó de pensar para abrazarla con todas sus fuerzas, quizás seria la última vez que ella se dejara abrazar.


[1] (del cuento: Los objetos de Silvina Ocampo)

lunes, 27 de septiembre de 2010

Entre prìmulas y narcisos por PATRICIA TORRES


El poeta no es el mejor Dios, me hubiese gustado decirle.
Tampoco el peor.
Ni siquiera es un Dios sin adjetivar, visto desde ninguna de las aristas del papel que se pliega y se abolla en los caminos de la tinta.
El poeta espanta los micrófonos y escapa a las escaleras de los escenarios, al menos a veces lo hace, otras, las frases son las que desean compartirse, ya que el arte tiene alas sobre las vértebras y plumas entre las costillas.
El poema se hace liviano, vuela, se convierte en nube que luego se transforma en roca de cordillera o en piel de hámster descansando en colchones de aserrín, contenido por barrotes de alambre.
Las letras toman vida, se agrupan, quieren que las vean mientras juegan a la ronda y que sientan su gusto a chocolate. Desean pegotear los ojos con caramelo de menta y hacer que las manos siembren jardines de prímulas y narcisos.
Ambicionan entonar melodías que alucinen los oídos y hacen caminos de estrellas para que los transiten los pies desnudos de quien no encuentra su senda.
El poeta, no es el mejor Dios, tampoco el peor, ni siquiera uno sin adjetivar, me hubiese gustado decirle, tan sólo es el instrumento que ejecutan las palabras que en su vanidad enmascarada, desean ser escuchadas.

Poema sin tìtulo por MABEL DÌAZ

Llueven las piedras

caen los culpables

los patios y las calles /ahora/

se encuentran vacías.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Del espacio al nombre por MABEL DÌAZ


Sin condición de tamaño, las prendas cuelgan de la soga, expuestas a la caricia del sol, como frases lanzadas al viento. Las camisas forman una eme, los pantalones hacen de A, medias con talones las eles, una bufanda la I. El conglomerado jeroglífico invita al vuelo de la imaginación. Algún soñador se atreverá a descolgarlas de ese espacio incierto, agrupándolas en la mente, y les dará libertad en el contenido de un texto.
De un simple hecho, nace el poema; surge el cuento, con lentitud, saboreando cada sílaba, hasta llegar al nudo del desenlace. En ese momento, el escritor, invadido por la tristeza, deberá cortar el cordón que los une.
Él le dio vida a las palabras, voz y nombre a los personajes, y ellos crecieron, como crecen los hijos. Ahora, no lo necesitan. Otras mentes se ocuparán de continuar el viaje.

1293 Maneras de calificar, decir y accionar por GRACIELA ZECCA

La distancia:

Acobarda, induce, sosiega,
planea, reduce, examina,
proyecta, mitiga, disimula.

Acopia, disminuye, aminora,
recapacita, comprende, intenta,
reflexiona, medita, junta.

Aprecia, blande, experimenta,
siente, concibe, rescata,
suspira, apaga, une.

Acorta, conduce, percibe,
alcanza , tolera, consigue,
alumbra, suplica, reúne.

Adora, logra, despeja,
ambiciona, quiere, encanta,
abriga, suspira, anima.

Apega, reanima, protege,
excita, suaviza, apoya,
escuda, aboga, cobija.

Anexa, templa, aspira,
socorre, ensancha, ansia,
suma, considera, augura.

Anhela, valora, estima,
alienta, presagia, indulta,
aprecia, adapta, ama.

Arrasa, destruye, prohíbe,
consume, reprende, extingue,
concluye, disipa, desgaja.

Aparta, oculta, separa,
despoja, suprime, abate,
desconsuela, hiere, roba.

Aflige, acongoja, arranca,
extirpa, desarraiga, extermina,
esparce, desgasta, descuaja.

Apena, resiente, percibe,
conmueve, oprime, persuade,
cansa, musita, repugna.

Apesadumbra, fastidia, encubre,
desecha, supone, juzga,
desvanece, restringe, hastía.

Aburre, disfraza, secciona,
embauca, rebaja, tapa,
enjuicia, ciñe, mutila.

Aleja, dictamina, sentencia,
condiciona, provoca, lastima,
coarta , manipula, condena.

Agota, utiliza, cercena,
entierra, deroga, recata,
esconde , resiente, amputa.

Apremia, redime, subleva,
desune, odia, arrasa,
duele, carcome, roe.

Acobarda, induce, sosiega,
planea, reduce, examina,
proyecta, mitiga, disimula.

Acopia, disminuye, aminora,
recapacita, comprende, intenta,
reflexiona, medita, junta.

Aprecia, blande, experimenta,
siente, concibe, rescata,
suspira, apaga, une.

Acorta, conduce, percibe,
alcanza , tolera, consigue,
alumbra, suplica, reúne.

Adora, logra, despeja,
ambiciona, quiere, encanta,
abriga, suspira, anima.

Apega, reanima, protege,
excita, suaviza, apoya,
escuda, aboga, cobija.

Anexa, templa, aspira,
socorre, ensancha, ansia,
suma, considera, augura.

Anhela, valora, estima,
alienta, presagia, indulta,
aprecia, adapta, ama.

LÍRICA DE UN CUENTO por Patricia Torres


Por el laberinto sin luces transitaron las sombras.
Se adhirieron a los árboles pegoteando las cortezas,
retorcieron las raíces y resecaron las ramas.
Nadie vivía entre los troncos paralelos,
necesitados de un contacto amoroso.
Las copas de poca frondosidad,
ostentaban su inexistencia,
enredando las ramas en un juego de acercamiento.
Los brotes resecos desde su nacimiento,
se entrelazaban suplicando por sentir
el paso de la savia en el árbol vecino.
La maldición había llegado al bosque,
todos sus habitantes percibieron
que el espíritu de la soledad rondaba.
Resolvieron abandonar el lugar.
Un alma errante descubrió el páramo y transitó por él.
Sus pasos dolientes, pisotearon las hojas secas,
produciendo crujidos que sonaron como música
a los oídos de los árboles que se resistían a la condena.
En ese desierto de angustias verticales, el ánima,
en forma accidental, deslizó su mano a modo de caricia
Una sonrisa brillante se manifestó en las hojas más bajas.
En agradecimiento a la manifestación de ternura,
los árboles tomaron distancias
dejando libre un sendero con una tenue luz al final.
Los chasquidos de esos pasos que corrían hacia la salida,
generaron risas en los árboles impregnados de abandono.
Más hojas brillantes, savia en ebullición,
que atrajeron otras pisadas deseosas de transitar la senda.
El hechizo culminaba.
La tristeza a la que condena la soledad
llegaba a su fin.

lunes, 13 de septiembre de 2010

FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESIA DE ROSARIO

Entre el 21 y el 26 de septiembre de 2010 se realizará el XVIII Festival Internacional de Poesía de Rosario, organizado por el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe, la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario y el Centro Cultural Parque de España/AECID.

domingo, 8 de agosto de 2010

Clarice Lispector (BIOGRAFÌA Y SUS OBRAS)

(Brasil, 1920-1977)Narradora brasileña, que nació en Ucrania, pero que, cuando era pequeña, se trasladó con su familia a Recife. Después se instaló en Río de Janeiro, donde estudió derecho. Estuvo en Nápoles, trabajando en el hospital de la Fuerza Expedicionaria Brasileña, y después en Suiza y Estados Unidos. Su primera novela, escrita a los 24 años, Cerca del corazón salvaje (1944) la hizo merecedora del premio Graça Aranha. Después de publicar La manzana en la oscuridad (1961), despertó el interés de la crítica literaria, que la situó, junto con João Guimarães Rosa, en el centro de la ficción de vanguardia. En su obra se descubre un uso intenso de la metáfora, atmósfera íntima y ruptura con la peripecia basada en hechos, principalmente en La pasión según G. H. (1964) y Aprendizaje o el libro de los placeres (1969). En el contexto de la nueva literatura brasileña, su obra se destaca por la exaltación de la vivencia interior y por el salto de lo psicológico a lo metafísico. En el plano ontológico, se produce el encuentro entre una conciencia y un cuerpo, en estado de materialidad neutra. En su narración pueden identificarse varias crisis: crisis del personaje-ego, resuelta no a través del intimismo, sino en la búsqueda consciente de lo supraindividual; crisis de la narración, a través de un estilo inquisitivo; crisis de la función documental de la prosa novelesca. Parte del presupuesto de que toda obra es novela de educación existencial. De su vasta producción literaria, desde La ciudad sitiada (1949) hasta La bella y la bestia (1979), merecen recordarse los cuentos Lazos de familia (1960, traducidos al español por Cristina Peri Rossi en 1988), La legión extranjera (1964), y las novelas La imitación de la rosa (1973), Agua viva (1977), La hora de la estrella (1977) y Un soplo de vida (póstuma, 1978). Murió en Río de Janeiro. a los 56 años, víctima de un cáncer de ovario, algunos meses después de publicarse su última novela La hora de la estrella.


Estilo

Clarice Lispector ha sido muchas veces comparada a sus contemporáneos Virginia Woolf y James Joyce por compartir el uso del flujo de conciencia, aunque Lispector no los hubiese leído todavía al publicarse sus primeras novelas, donde ya adoptaba la técnica. Clarice Lispector ha sido vinculada por algunos críticos y biógrafos a una literatura de fuerte carácter femenino y feminista, tratando siempre de temas intimistas y de profundo carácter psicológico.


Bibliografía

* Perto do Coração Selvagem (Cerca del Corazón Salvaje)(1944)
* O Lustre (1946)
* A Cidade Sitiada (La ciudad sitiada) (1949)
* Alguns Contos (1952)
* Laços de Família (Lazos de Familia) (1960)
* A Maçã no Escuro (La Manzana en la Oscuridad)(1961)
* A Legião Estrangeira (La legión extranjera) (1964)
* A Paixão segundo G.H. (La Pasión según G.H.) (1964)
* O Mistério do Coelho Pensante (1967)
* A mulher que matou os peixes (1968)
* Uma Aprendizagem ou O Livro dos Prazeres Aprendizaje o El Libro de los Placeres)(1969)
* Felicidade Clandestina (Felicidad Clandestina) (1971)
* A imitação da rosa (La imitación de la rosa) (1973)
* Água Viva (Agua Viva) (1973)
* A Vida Íntima de Laura (1974)
* A Via-crucis do Corpo (1974)
* Onde estivestes de Noite (1974)
* A hora da Estrela (La Hora de la Estrella)(1977)
* Para não Esquecer (1978)
* Quase de Verdade (1978)
* Um Sopro de Vida (1978)
* A Bela e a Fera (1979)
* A Descoberta do Mundo (1984)
* Como Nasceram as Estrelas (1987)
* Cartas perto do Coração (2001) (cartas intercambiadas con Fernando Sabino)
* Correspondências (2002)

 Traducciones al Español

* Cerca del corazón salvajeSiruela
* Lazos De Familia. Trad. Haydée M. Jofre Barroso - Buenos Aires. Editorial Sudamericana, 1973. 157 p.
* Silencio. Traducción y Prólogo de Cristina Peri Rossi - Barcelona. Grijalbo Mondadori, 1988. 174 p.
* Felicidad Clandestina. Trad. Marcelo Cohen - Barcelona. Ediciones Grijalbo, 1988. 190 p.
* Aprendizaje o El libro de los placeres. Trad. Cristina Sáenz De Tejada y Juan García Gayo - Madrid. Ediciones Siruela, 1994. 140 p.
* Un soplo de vida (Pulsaciones). Trad. de Mario Merlino - Madrid, Siruela, 1999, 160 pp.
* La hora de la estrella. Trad. Ana Poljak - Madrid. Ediciones Siruela, 2001. 81 p.
* La Araña. Trad. Haydée M. Jofre Barroso - Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 2003, 312p.
* Revelación de un mundo. Trad. Amalia Sato - Buenos Aires, Adriana Hidalgo Editora, 2004, 330p.
* La manzana en la oscuridad Siruela"
* La Pasión según G.H, Trad. Juan García Gayo-Monte Ávila Editores, Caracas, 1969, 217 p.

Silencio (fragmento)


" Se puede pensar rápidamente en el día que pasó. O en los amigos que pasaron y para siempre se perdieron, pero es inútil huir: el silencio está ahí. Aún el sufrimiento peor, el de la amistad perdida, es sólo fuga. Pues si al principio el silencio parece aguardar una respuesta -cómo ardemos por ser llamados a responder-, pronto se descubre que de ti nada exige, quizás tan sólo tu silencio. Cuántas horas se pierden en la oscuridad suponiendo que el silencio te juzga, como esperamos en vano ser juzgados por Dios. Surgen las justificaciones, trágicas justificaciones forzadas, humildes disculpas hasta la indignidad. Tan suave es para el ser humano mostrar al fin su indignidad y ser perdonado con la justificación de que es un ser humano humillado de nacimiento. Hasta que se descubre que él ni siquiera quiere su indignidad. Él es el silencio. "

Un soplo de vida (fragmento)


" Tengo miedo de escribir, es tan peligroso. Quien lo ha intentado, lo sabe. Peligro de revolver en lo oculto y el mundo no va a la deriva, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que colocarme en el vacío. "

Es allí a donde voy, de Silencio


" Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí a donde voy. La punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espalda magia: es allí a donde voy. En la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvió: es allí a donde voy. ¿ O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas. Si continúan mágicas. ¿Realidad? Te espero. Es allí a donde voy. En la punta de la palabra está la palaba. Quiero usar la palabra "tertulia", y no sé dónde ni cuándo. Al lado de la tertulia está la familia. Al lado de la familia estoy yo. Al lado de mí estoy yo. Es hacia mí a dónde voy. Y de mí salgo para ver. ¿Ver qué? Ver lo que existe. Después de muerta es hacia la realidad adonde voy. Mientras tanto, lo que hay es un sueño. Sueño fatídico. Pero después, después de todo es real. Y el alma libre busca un canto para acomodarse. Soy un yo que anuncia. No sé de qué estoy hablando. Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y alguien me dirá con amor mi nombre. Es hacia mi pobre nombre adonde voy. Y de allá vuelvo para llamar al nombre del ser amado y de los hijos. Ellos me responderán. Al fin tendré una respuesta. ¿Qué respuesta? La del amor. Amor: yo os amo tanto. Yo amo el amor. El amor es rojo. Los celos son verdes. Mis ojos son verdes tan oscuros que en las fotografías salen negros. Mi secreto es tener los ojos verdes y que nadie lo sepa. En la extremidad de mí estoy yo. Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamenta . Pero la que canta. La que dice palabras. ¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las traen de nuevo y yo las poseo. Yo al lado del viento. La colina de los vientos aullantes me llama. Voy, bruja que soy. Y me transmuto. Oh, cachorro, ¿dónde esta tu alma? ¿Está cerca de tu cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero lentamente. ¿Qué estoy diciendo? Estoy diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros. "


TENTACIÓN.

Ella tenía hipo. Y como si no bastara la claridad de las dos de la tarde, era pelirroja.
En la calle vacía, las piedras vibraban de calor: la cabeza de la chiquilla llameaba. Sentada en los escalones de su casa, lo soportaba. Nadie en la calle, sólo una persona esperando inútilmente en la parada del tranvía. Y como si no bastara su mirada sumisa y paciente, el hipo la interrumpía a cada momento, sacudiendo el mentón que se apoyaba amoldado en la mano. ¿Qué hacer con una chica pelirroja con hipo? Nos miramos sin palabras, desaliento contra desaliento. En la calle desierta ninguna señal de tranvía. En una tierra de morenos, ser pelirrojo era una involuntaria rebelión. ¿Qué importaba si un día futuro su marca iba a hacerla erguir insolente una cabeza de mujer? Por ahora estaba sentada en un escalón centelleante de la puerta, a las dos de la tarde. Lo que la salvaba era un monedero viejo de señora, con la cremallera rota. La aseguraba con un amor conyugal ya acostumbrado, apretándola contra las rodillas.

Fue entonces cuando se aproximó a su otra mitad en este mundo, un hermano de Grajau*. La posibilidad de comunicación surgió en el ángulo caliente de la esquina, acompañando a la señora, y encarnada en la figura de un can. Era un basset lindo y miserable, tierno bajo su fatalidad. Era un basset pelirrojo.
Allá venía él trotando, delante de la dueña, arrastrando su largura. Desprevenido, acostumbrado, perro.
La chica abrió los ojos asombrada. Suavemente avisado, el perro se paró delante de ella. Su lengua vibraba. Ambos se miraban.

Entre tantos seres que están preparados para volverse dueños de otro ser, allí estaba la chica que había venido al mundo para tener aquel perro. Él se estremecía con suavidad, sin ladrar. Ella lo miraba bajo los cabellos, fascinada, seria. ¿Cuánto tiempo estaba pasando? Un gran hipo desafinado la sacudió. Él ni siquiera tembló. También ella pasó por encima del hipo y continuó mirándolo fijamente.

Los pelos de ambos eran cortos, rojizos.

¿Qué fue lo primero que se dijeron? No se sabe. Tan sólo se sabe que se comunicaron rápidamente, porque no había tiempo . Se sabe también que sin hablar se pedían. Se pedían con urgencia, intrigados, sorprendidos.

En medio de tanta vaga imposibilidad y de tanto sol, allí estaba la solución para la chica pelirroja. Y en medio de tantas calles para ser trotadas, de tantos perros más grandes, de tantos desagües secos, allá estaba una chica como si fuera carne de su pelirroja carne. Se miraban profundos, entregados, ausentes de Grajaú. Un instante más y el sueño suspendido se rompería, cediendo tal vez a la gravedad con que se pedían.

Pero ambos estaban comprometidos.

Ella, con su infancia imposible, el centro de la inocencia que solamente se abriría cuando fuera una mujer. Él, con su naturaleza aprisionada.

La dueña estaba impaciente bajo la sombrilla. El basset pelirrojo finalmente se desprendió de la chica y salió sonámbulo. Ella quedó perpleja, con el acontecimiento en las manos, en una mudez que ni su padre ni su madre comprenderían. Lo acompañó con los ojos negros que apenas creían, doblada sobre el monedero y las rodillas, hasta verlo doblar la otra esquina.

Pero él fue más fuerte que ella. Ni una sola vez miró hacia atrás.
QUÈ MISTERIOSA SOY
Mirarse en el espejo y decirse deslumbrada: qué misteriosa soy.

Soy tan delicada y fuerte.
Y la curvatura de los labios conservó la inocencia.
No hay hombre ni mujer que no se haya mirado en el espejo
y no se haya sorprendido consigo mismo.
Por una fracción de segundo nos vemos como un objeto a observar.
A esto lo llamarían tal vez narcisismo, pero yo lo llamaría: alegría de ser.
Alegría de encontrar en la figura exterior los ecos de la figura interna:
ah, entonces es cierto que no me imaginé, yo existo.

Aprendizaje o El libro de los placeres (fragmento)


" Pero de la luna no tenía miedo, porque era más lunar que solar y veía con los ojos bien abiertos en las madrugadas tan oscuras la luna siniestra en el cielo. Entonces se bañaba toda ella en los rayos lunares, así como había quienes tomaban baños de sol. Y quedaba profundamente límpida.
(...)
Alivia mi alma, haz que sienta que tu mano está cogida de la mía, haz que sienta que la muerte no existe porque ya estamos en verdad en la eternidad, haz que sienta que amar no es morir, que la entrega de sí mismo no significa la muerte, haz que sienta una alegría modesta y diaria, haz que no te indague demasiado, porque la respuesta sería tan misteriosa como la pregunta, bendíceme para que viva con alegría el pan que como, el sueño que duermo, haz que tenga caridad hacia mí misma pues si no, no podré sentir que Dios me amó, haz que pierda el pudor de desear que en la hora de mi muerte haya una mano humana para apretar la mía.
(...)
Yo podría tenerte con mi cuerpo y con mi alma. Esperaré aunque sea años a que tú también tengas cuerpo-alma para amar, mira a todos a tu alrededor y ve lo que hemos hecho de nosotros y de eso considerado como victoria nuestra de cada día. No hemos amado por encima de todas las cosas. No hemos aceptado lo que no se entiende porque no queremos pasar por tontos. No tenemos ninguna alegría que no haya sido catalogada, hemos tratado de salvarnos, pero sin usar la palabra salvación para no avergonzarnos de ser inocentes, hemos disfrazado con el pequeño miedo el gran miedo mayor y por eso nunca hablamos de lo que realmente importa, hemos sonreído en público de lo que no sonreiríamos cuando nos quedásemos solos. Nos hemos temido el uno al otro, por encima de todo, pero yo escapé de eso, Lori, escapé con la ferocidad con que se escapa de la peste, Lori, y esperaré hasta que tú estés más preparada.
(...)
Un día será el mundo con su impersonalidad soberbia contra mi extrema individualidad de persona, pero seremos uno solo.
(...)
Avanzando, abre las aguas del mundo por la mitad. Ya no necesita coraje, ahora ya es vieja en el ritual recuperado que había abandonado hacía milenios. Baja la cabeza dentro del brillo del mar, y retira una cabellera que sale toda goteando sobre los ojos salados que arden, juega con la mano en el agua, pausada, los cabellos al sol se están casi inmediatamente endureciendo con la sal. Se zambulle nuevamente, nuevamente bebe más agua, ahora sin avidez pues ya conoce y ya tiene un ritmo de vida en el mar. Es la amante que no teme pues sabe que lo tendrá todo nuevamente. "

viernes, 30 de julio de 2010

LAS MIRADAS por GRACIELA ZECCA


“DURANTE BREVES MINUTOS ESTUVIMOS HACIENDO NADA MAS QUE ESO: MIRANDONOS”
                                                                  Gabriel García Márquez

Mis pasos se hacían ágiles, pero a la vez temerosos. Deseosa de llegar, cruzar ese inmenso salón y pasar imperceptible ante las miradas que estarían esperándome.
Bajo mis pies la madera crujía provocando el mismo sonido que producía el roce de mis dientes.
Un leve sudor frió comenzaba a invadir mi cuerpo. Ansiedad, nervios, estupor, cualquier apelativo estaría bien utilizado.
No era la primera vez, no, no lo era.
El último paso y cruzar el umbral para llegar al salón, donde la tenue música reinante no llegaba a tapar los fuertes latidos de mi corazón.
Alguien fue a mi encuentro y me tomó del brazo. Tan encerrada en mis pensamientos que no me percaté que me estaba anunciando al grupo reducido  de cinco personas sentadas en rueda en medio de la habitación.
Otro se acerco a mí, retiró la capa que cubría mi desnudez.
Me sentí frágil, vulnerable…
Siempre tenia la misma sensación, una y otra vez pasar por lo mismo.
Quiso sacar la máscara que tapaba mi rostro, mas no lo dejé. Esa era la condición, el único pedacito mío sin exhibirse.
Ahí lo vi a él, y él me miró. Nuestros ojos se fusionaron como otras tantas veces, “durante breves minutos estuvimos haciendo nada mas que eso: mirándonos”
Cuando una voz interrumpió ese lapso en que nos sentíamos unidos; todos los días jueves.

-Alumnos por favor, la modelo ya esta lista, ¡comiencen a dibujarla!

lunes, 19 de julio de 2010

VOLUNTADES por PATRICIA TORRES


El vino no fue el culpable. Podría asegurarlo.
El pensamiento era obstinado y daba vueltas sin tener en cuenta las consecuencias. Ella vestida de gasa y brillando en satén se paseaba ante sus ojos creyéndose intocable. Coqueteaba desde sus formas, sus colores, sus sonidos.
Provocaba deseos, desataba instintos, lo inducía al pecado, al crimen, al duelo. Todo lo desatable estaba desatado, él no deseaba controlarse, pero el vino no fue el culpable, el culpable fue el pensamiento, que lo indujo a otras copas y a tenerla entre sus brazos, entre sus besos, aunque ella no quisiera.