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"Queremos que cada palabra ilumine tu rostro, roce tu alma, te eleves y echemos juntos a volar"




ROZANDO EL ALMA: GRUPO CASIOPEA LITERARIO


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domingo, 11 de julio de 2010

Una mistura de poesias eroticas y de amor - POETISAS LATINOAMERICANAS- ESPAÑOLAS

SOBRE LOS DULCES CANSANCIOS
(Ana Milena Puerta, Colombia)
Hombre de la medida justa
para mis caderas,
recipiente de todos los temblores
de mi cuerpo,
madera antigua, de fino roble,
erecto.
Volcán de lava que me siembra
hacedor de los dulces cansancios,
la ondulación de mi vientre,
de mi piel estrecha y concreta.
Navégame, marinero alucinado,
navégame y viérteme luego
en tus manos.
Soy todos los frutos
y tú
todos los labios.
Bebámonos.


CONSEJOS DE AFRODITA
(Flor Alba Uribe, Colombia)
A la hora del amor llega desnudo,
desnudo y puro,
como quien vive su muerte y resucita.
BESA
hasta que sean de piedra tus labios
y tu lengua.
ACARICIA
hasta que palidezcan los tigres camorreros.
ENTRÉGATE
con la avidez del sediento en la taberna,
con fervor, con pavor,
no retrocedas.


Y en la batalla de labios y de huesos,
en la apretada urdimbre de dos cuerpos
baja cantando, como un minero iluminado,
para cavar muy hondo entre dos muslos.



EL INICIO
(Verónica Volkow, México)
Estás desnudo
y tu suavidad es inmensa
tiemblas en mis dedos
tu respiración vuela adentro de tu cuerpo


eres
como un pájaro en mis manos
vulnerable
como sólo el deseo podría hacerte vulnerable
ese dolor tan suave con el que nos tocamos
esa entrega en la que conocemos
el abandono de las víctimas


el placer como una fauce
nos lame nos devora
y nuestros ojos se apagan
se pierden


LA AMANTE
(Orietta Lozano, Colombia)
Soy la amante
que estrenas,
la nueva, la eterna,
la de muslos trigueños,
columnas seguras
que se abren perfectamente
para dar paso
a tu mar ancho y espeso.
Soy la de paralelas montañas,
erectas, duras,
por donde han caminado
pájaros heridos de amor.


Soy la amante nocturna,
la de noctámbulos besos,
( mis ojos, túneles profundos
donde se pierde la soledad).


Soy la de siempre, la eterna,
la que te arranca el hastío
de cada costado,
la que se tiende plácidamente,
la que se para,
la que te sorprende,
la que se quita las vestiduras
y se lava en tu río claro.
Soy la que te crucifica
con mis ojos, con mi lengua,
la que se pierde
en tu mirada lela,
la que infatigable
recorre tu cuerpo,
la que vibra con devoción
en tu silencioso mundo.
Soy ella, la eterna,
la antigua, la nueva,
la de siempre
la que se cierra
la que se abre
la de ambivalentes tardes.
Soy la que renace,
la que se abre
la que se cierra.

AQUÍ EN MI CUERPO
(Renata Durán, Colombia 1950)
Aquí en mi cuerpo
acabó de pasar el mediodía
y por mi piel respira un agua
atardecida.
Los labios están secos,
guardo en la lengua
los aromas.
Si acaso pusieras
tu mano
entre mis muslos
sabrías que estás vivo.
Saborearías mi sal.
Haríamos un pozo
en el tiempo,
y dejaríamos que el sol
nos madurara.


AMANTES
(Alejandra Pizarnik-Argentina)
una flor
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío


NOCHE DE AMOR EN TRES CANTOS (OCASO)
(Julia de Burgos (Puerto Rico 1914 – 1953)
¡Cómo sueña mi alma la idea
de una noche completa en tus brazos
diluyéndome toda en caricias
mientras tú te me das extasiado!
¡Qué infinito el temblor de miradas
que vendrá en la emoción del abrazo,
y qué tierno el coloquio de besos
que tendré estremecida en tus labios!
¡Cómo sueño las horas azules
que me esperan tendida a tu lado,
sin más luz que la luz de tus ojos,
sin más lecho que aquél de tu abrazo!


¡Cómo siento mi amor floreciendo
en la mística voz de tu canto:
notas tristes y alegres y hondas
que unirán tu emoción a tu rapto!
¡Oh la noche regada de estrellas
que enviará desde todos sus astros
la más pura armonía de reflejos
como ofrenda nupcial a mi tálamo!


DEFINICIONES
(Gioconda Belli, Nicaragua)
Podríamos tener una discusión sobre el amor.
Yo te diría que amo la curiosa manera
en que tu cuerpo y mi cuerpo se conocen,
exploradores que renuevan
el más antiguo acto del conocimiento.


Diría que amo tu piel y que mi piel que te ama,
Que amo la escondida torre que
de repente se alza desafiante
y tiembla dentro de mí
buscando la mujer que anida
en lo más profundo de mi interior de hembra.


Diría también que amo tus ojos
que son limpios y que también me penetran
con vaho de ternura o de preguntas.


Diría que amo tu voz
sobre todo cuando decís poemas,
pero también cuando sonás serio,
tan preocupado por entender
este mundo tan ancho y tan ajeno.


Diría que amo encontrarte
y sentir dentro de mí
una mariposa presa
aleteándome ne el estómago
y muchas ganas de reírme
de la pura alegría de que existía y estás,
de saber que te gustan las nubes
y el aire frío de los bosques de Matagalpa.
Podríamos discutir si es serio esto que
te digo.
Si es una quemadura leve, de segundo, tercer
o primer grado.
Si hay o no que ponerle nombre a las cosas.
Yo sólo una simple frase afirmo
Te amo

PROPÓSITO
(Dina Posada- El Salvador)
Cuando la tarde me entregue
la noche
hincaré mi deseo
en la fibra que te hace temblar
Mi quemante
obsesión
se
escurrirá
en
el
caracol
de
tu
oreja


Seré la esencia de tus impulsos
la espuela
la gota que sofoca
la bocanada de ebrias ideas
el deterioro de tu mesura


Derritiendo la sombra
en rosario de besos discutidos
contigo inventaré trucos
para enlazar
sudor
saliva
sustancia


En el amplio muelle de mis piernas
anclará tu barco
sus inquietudes más escondidas


y ahí pernoctará
esperando cobijo y calor
y otra vez

ME LEVANTO DEL AGUA DE LA NOCHE...
(Renata Durán- Colombia)
Me levanto del agua de la noche
deseosa de ti.
Despedazada.


TE ESPERARÉ
(Ernestina de Champourcin- España)
Te esperaré apoyada en la curva del cielo
y todas las estrellas abrirán para verte
sus ojos conmovidos.


Te esperaré desnuda.
Seis túnicas de luz resbalando ante ti
deshojarán el ámbar moreno de mis hombros.


Nadie podrá mirarme sin que azote sus párpados
un látigo de niebla.
Sólo tú lograrás ceñir en tus pupilas
mi sien alucinada
y mis manos que ofrecen su cáliz entreabierto
a todo lo inasible.


Te esperaré encendida.
Mi antorcha despejando la noche de tus labios
libertará por fin tu esencia creadora.
¡Ven a fundirte en mí!
El agua de mis besos, ungiéndote, dirá
tu verdadero nombre.

USTED SE ME ESCAPA
(Almudena Guzmán-España)
Usted se me escapa en los pasillos como
un discóbolo impregnado de aceite.


Pero todo lo que habla es una mano enguantada
por mis medias.
(Desnuda, froto su voz contra las caderas de la sábana
para no dormirme tan triste).

RECORRIÉNDOTE
(Gioconda Belli.-Nicaragua)
Quiero morder tu carne,
salada y fuerte,
empezar por tus brazos hermosos
como ramas de ceibo,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños
ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura,
ese pecho que suena a tambores y vida continuada.
Quedarme allí un rato largo
enredando mis manos
en ese bosquecito de arbustos que te crece
suave y negro bajo mi piel desnuda
seguir después hacia tu ombligo
hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,
irte besando, mordiendo,
hasta llegar allí
a ese lugarcito
-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia
que se adelanta a recibirme
y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.
Bajar luego a tus piernas
firmes como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asienta
con las que vienes a mí
con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías
blandas y femeninas.
Besar tus pies, amor,
que tanto tienen aun que recorrer sin mí
y volver a escalarte
hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento
hasta que entres en mí
con la fuerza de la marea
y me invadas con tu ir y venir
de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados.
en la arena de las sábanas.

DELICTIA CARNIS
(Flor Alba Uribe- Colombia)
Voy por tu cuerpo
con la avidez
gozosa
de un lobo que demarca
su nuevo territorio,
preciso tu latido,
tu miel,
tu levadura,
el tacto que me brinda
paraísos contrarios.
-Tu piel,
con su fragancia
de tierra lloviznada,
transpira como un niño
que juega entre la niebla-.
Con manos
como olas,
con labios
como insectos,
con el abrasado viento
de mínimas palabras
me aferro
a tus costados,
deambulo
por tu cuerpo,
convoco en tus fronteras
el solapado fuego.
Y, así,v de toque a beso,
de humedad a silencio
te creces en ternura,
te viertes
en codicia,
aprendo de tus manos
mi resplandor más hondo,
y bebo
en tu saliva
mis sales y mi aroma.

EL ME AMA
(Susana Cerdà- Argentina)
El me ama. Me ama tanto que yo huelo la muerte en sus caricias, en su mirada veo el crimen, en cada gesto suyo: la absorción, el tironeo.
En el espectáculo de su amor la tierra gira a una velocidad que deforma mi cuerpo...
Succionada por su sed, yo: una gota de carne horizontal, que él se dispone a chupar, sin pudor alguno.
Espera con espasmos, con ira, con sollozos, el momento justo, enfocado, fatal, de abalanzarse sobre eso y penetrarlo. Enarbolar ese coágulo de vida, levantarlo como una ofrenda a su espejo.
Haga lo que haga, él ha decidido amarme, izarme en su soledad como una bandera santa, sangrienta. Ya me ha condecorado, condenado con su amor.
Cómo buscar en su cuerpo, si cada roce sería una profecía; sus extremidades como tentáculos traspasarían mis fronteras.
Caer en sus brazos: desbarrancarse por su avidez. Más que tomarme, atravesarme, hincarme en lo puntiagudo de su historia, clavarme en su cruz particular, hacerme la virgen madre de su santuario musculoso.
Devorar algo en mí que toda yo le represento, o sea, tenerme, hacerme suya, hacerme de él.
El, ser eso que soy.



EL MAR

(Carilda Oliver, Cuba)
Como en un lecho me tendí en el mar.
Hechizada por musgos y por linos
tuve acoso de brazos peregrinos
que me echaban las ondas al pasar.


Contra mi carne se batió el azar.
El agua -furia, vértigos y vinos-
se entretenía con los bordes finos
de mis caderas, blancas de esperar.


Entonces: grave, pálido, insereno,
llegaste como llega siempre el mar
y tu mirada me rompió este seno.


Ni Dios mismo nos pudo separar:
cuando una ola te volvía ajeno
entrabas en mis piernas con el mar.



(Alicia Delaval- Mexico)
Yo no sabia que amor iba a dolerme
como me esta doliendo;
que el sueño se pagaba
con moneda de miedo y de ignominia,
y puse en la caricia todo lo que amaba:
el mar, la rosa, el cielo, el verso, la alborada..
Yo no pensé que amor tenia puñales
para abrirnos la carne, la mente, el pensamiento,
y dejarnos desnudos aguardando el castigo
con las manos vacías y el corazón ajeno.
Creía que amor era una rosa sin espinas,
una estrella cercana para adornar el sueño,
un girasol siguiendo la redondez del astro,
una palabra mágica deletreada en los labios;
ánfora donde la vida había exprimido
sus espumosas mieles, sus intimas sustancias,
y no un licor oscuro que seduce la sangre
y la pierde en su cauce


Pensé que amor era el milagro
en donde la existencia tenia que realizarse,
sin círculos de hierro ni coronas de angustia
ciñéndonos las sienes
con el dolor entero que no puede borrarse.
Yo no sabía que amor iba a dolerme
como me esta doliendo...




Hablemos de amor
Ven,
mientras otros hablan de guerra,
tu y yo
hablemos de amor
No le tengamos miedo a las palabras
sexo, atracción, deseo,
a ese abismo que atrae hacia su sima
ebria de perdido litorales;
a esa cumbre
donde el hombre se hace dios


Mientras los demás hablan de guerra,
tu y yo
-como la primer pareja-
Hagamos el amor
Cantemos las mujeres un himno al amor y a la vida
con todo el egoísmo de madres, esposas, hermanas;
de novias, amantes o amigas;
luchemos
porque en la redoma del amor
los hombres olviden sus rencores,
por esa carne de cañón que ignora
porque el cielo se les cegó de pronto
si todavía era primavera.

domingo, 16 de mayo de 2010

DINA POSADA - Reseña Biográfica y algunos de sus poemas eróticos.

Dina Posada nació en El Salvador en 1946. Estudió periodismo y psicología. Trabajó en el diario La Prensa Gráfica de El Salvador. Libros: Hilos de la noche, 1993 y Fuego sobre el madero, 1996. Es cofundadora y directora editorial del portal Palabra Virtual (Antología de la poesía Hispanoamericana). Su poesía, ampliamente comentada y parcialmente traducida al inglés, francés, sueco e italiano, reúne ensayos críticos, artículos y conferencias publicados en España, Suecia, Italia, Francia, Canadá, Estados Unidos, México, Perú, Centro América y Panamá. Aparece en diversas antologías, entre ellas: Mujeres en la literatura salvadoreña, 1997; Voces sin fronteras, 1999; Voces Nuevas, 2000; Mujer, desnudez y palabras, 2002; Poésie salvadorienne du XX siècle, 2002; Stigar/Senderos, 2003; El monte de las delicias, 2004; Trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica, Pícaras, místicas y rebeldes, 2004; Mujer, cuerpo y palabra 2004; Poetas en blanco y negro, 2006. Al decir de Jorge Carrol, “… a Dina Posada le es dado concebir vivencias necesarias a los días futuros. Ella condiciona las leyes primordiales de la situación humana hasta sus últimas consecuencias. Es dueña de infinitos matices y posee, en consecuencia, por entero, la verdad y el error. Dina, como lo demostró en Fuego sobre el madero, construye su poesía sobre la revisión de sus días, sobre su pasado y su futuro, sobre la superación de cada una de sus palabras, quizá para poder decir: "el poema es siempre punto de referencia y de exigencia con relación a las formas de la conducta." En su poesía, el lenguaje es el más eficaz de sus instrumentos y sus formas más evolucionadas, son consecuentes de la libertad y de la conjunción solidaria de su voluntad de ser Dina. El poema es siempre para Dina Posada un punto de referencia y de exigencia. Por tanto, el poema se ofrece vivo a la torva desnudez que cada uno de nosotros acepta. Como hecho poético, no queda supeditado a la capacidad de percepción de quiénes somos sus patéticos testigos. Dina nos tiende la mano más allá de la obsecuencia y la amistad, ella que ha plantado un árbol como una mirada, y que bajo su sombra ve a este puto y maravilloso mundo que vivimos y destruimos e inventamos día tras día y noche tras noche…”

PLEGARIA AL ORGASMO


Ajeno a mis pensamientos
huiste a un casto silencio
Hoy
que sedienta mi sangre te busca
ni a golpes ni a ruegos                             
te insinúas
enajenado prosigues
riguroso y oprimido y largamente oscuro
como pasillo de convento desolado

ángel de dura delicia
apático orgasmo rebelde
erizado temblor
pólvora vulnerable
regresa a mí
y aniquílame

ORGASMO I

Nerviosa la hora parpadea
ante el tiempo que se ahorca
me rodea me cava me lame
una dicha sin tamaño ni fondo
mis dedos agonizando
en tus costados
se pierden con el mundo
en un suspiro

ORGASMO III

Se calla la luz
el sonido se apaga
el aleteo de un grito
deja caer sus plumas
en nuestro lecho
tus ojos desplomándose
sobre mi cuerpo vencido
me están escoltando al delirio

Climaterio


Pronto se romperá la cadencia
que sostienen mis días lunares
encanecerán mis venas
mi talle tendrá voz
de verano acabado
cálidos destellos
llevarán el paso a mis horas
—no agobies el gesto
mi universo rebasa
los límites de mi cuerpo—

Despéñate en el tiempo
que me bebe
muerde esta vida
que me corre sin freno
reparte tus dedos
en la plenitud de mi tacto

La lumbre de mi lento atardecer
será faro de recios brazos
en las arrugas de tu aliento



Exploradoras


Tus manos
siempre encuentran en mi piel
una senda inexplorada
para zarpar con rabiosa gana                 
a la apetecida boca
del relámpago carnal

tus manos
saben evadir la rutina
cuando las pienso
se humedece mi memoria
e impaciente las aguardo

Beso I


La idea más gustada
se esconde
detrás de mis labios
para que tu lengua
le dé alcance
alzando la confusa sensación
de una alianza recién abierta



CINTA ABISMAL


Es tu lengua
acierto de vigilia
dejándose llevar
por el lascivo
inquieto
travieso
viento moreno
de mis muslos

Hebra de agua tibia
descubriendo
mis pechos despiertos
piruetea con la gana
que el espejo refleja
en una marejada
de pulsos agitados

Lápiz de filo diligente
perfilando mi abertura
que se explaya
enardece
y grita
soltando su vena
salpicando los sentidos

Voluntad de labios
sometiendo
labios a su voluntad

Anzuelo que pesca
sujeta
y
vuela
con mi carne
al punto preciso
donde el resuello
dice
que termina
y
la quietud
clama
por nacer

martes, 2 de marzo de 2010

VERÓNICA VOLKOW ( Biografía- su Obra- Poemas)


Verónica Volkow ha publicado varios libros de poesía: La Sibila de Cumas , México, Martín Pescador, 1974; Litoral de tinta , México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1979; El inicio , México, Municipio Popular de Juchitán, 1983; Los caminos, México, Ediciones Toledo, 1989. Arcanos , México, 1996, Colección Práctica Mortal. Oro del viento Editorial Era, 2003, libro ganador del Premio de Poesía Pellicer .


Escribió también Sudáfrica; diario de un viaje, México, Siglo XXI, 1988, una crónica sobre la vida cotidiana en el apartheid.   En crítica de artes plásticas tiene   La mordedura de la risa un estudio sobre la obra gráfica de Francisco Toledo en  México, Editorial Aldus, 1995, por aparecer en el FCE.

Su último libro de narrativa es La noche viuda, FCE, 2004.
Es doctora en letras, profesora universitaria y ha sido tutora de la Fundación para las Letras Mexicanas. Actualmente becaria del sistema Nacional de creadores por tres años   Recibió en 2005 el premio José Revueltas de Ensayo literario por el texto El retrato de Jorge Cuesta de próxima aparición en Siglo XXI.

 POEMAS

JARDIN     

Hay en mi jardín rosas que deshojan
un corazón abierto al descampado.
Así es la flor,
su desnudez es magia.
Le pido a la rosa me guarde,
en la fragilidad, secretos dones
y a la espina me otorgue la humildad
y sus manos precisas.

Pido un techo que no tape, que recuerde
                                                       al cielo
y una ciudad que es nueva siempre
porque no agota sus caminos,
y le pido al río su fluir,
su muerte en el instante
que también es vuelo.

LABERINTO

Con mi vida escribo
la huella de una estrella,
un laberinto que encendida ando.
Sumergida en la sombra
mirada plena,


Hay un vuelo que abre
la luz en lo interno
un caminar sensible,
y cuidado
del corazón despierto.


EL INICIO

Estás desnudo
y tu suavidad es inmensa
tiemblas en mis dedos
tu respiración vuela adentro de tu cuerpo

eres
como un pájaro en mis manos
vulnerable
como sólo el deseo podría hacerte vulnerable
ese dolor tan suave con el que nos tocamos
esa entrega en la que conocemos
el abandono de las víctimas

el placer como una fauce
nos lame nos devora
y nuestros ojos se apagan
se pierden

Pudor


Como un relámpago eres

desnudo


piel esquiva de un profundo fuego.




Desmedido capullo de alas

no puedo mirarte,


recién inventado el tigre está en ti,


un tigre en blanco.


Flor humana


con la poderosa belleza


de cada uno de los músculos.


miércoles, 20 de enero de 2010

JULIA DE BURGOS- BIOGRAFÍA- SU OBRA- POEMAS


(1914-1953) Su nombre completo era Julia Constancia Burgos García. Nació en Carolina, Puerto Rico. Fue maestra de escuela, poeta y periodista. De vida azarosa, autodesterrada en Cuba y Estados Unidos, murió en un hospital de Harlem y fue enterrada anónimamente en una fosa común.
Se graduó de maestra normalista en la Universidad de Puerto Rico en 1933.

En 1934 trabajó en la PRERA (Agencia para la Rehabilitación Económica de Puerto Rico, por sus siglas en inglés) en Comercío, como empleada de una estación de leche, lugar en que los niños de familias pobres recibían desayuno gratuito. Contrajo nupcias con Rubén Rodríguez Beauchamp en ese mismo año.
Al cierre de la PRERA, durante corto tiempo ejerció como maestra en un barrio de Naranjito en 1935. En esa época escribió su famoso poema Río Grande de Loíza. Durante ese año Julia de Burgos también conoció e hizo amistad con Luis Lloréns Torres, Luis Palés Matos, Evaristo Ribera Chevremont, entre otros poetas boricuas.


Durante 1936 publicó su poema Es nuestra la hora en una hoja suelta. Estaba comenzando a darse a conocer en el ambiente literario. En octubre de ese año pronunció el discurso La mujer ante el dolor de la Patria, en la primera asamblea general del Frente Unido Pro Convención Constituyente, en el Ateneo Puertorriqueño. Escribe los dramas breves Llamita quiere ser mariposa, Paisaje marino, La parranda del sábado y Coplas jíbaras para ser cantadas.
En 1937 coinciden dos hechos significativos en la vida de Julia de Burgos: la ruptura de su matrimonio con Rubén Rodríguez Beauchamp y la edición privada de Poemas exactos a mí misma, que representa una de sus primeras manifestaciones líricas, cuyo paradero actualmente se desconoce. Al año siguiente conoció al médico y sociólogo Juan Isidro Jimenes Grullón, quien habría de convertirse en su más acrisolado amor.
Publicó además, en 1938, su obra Poema en veinte surcos. En 1939 publicó su Canción de la verdad sencilla, obra premiada por el Instituto de Literatura Puertorriqueña. Un año después viajó a Cuba, en donde conoció a múltiples intelectuales, entre éstos Juan Marinello, Juan Bosch, Raúl Roa y Manuel Luna. Desde ese momento en adelante residió alternativamente en La Habana y Nueva York, dedicándose al periodismo y a la creación literaria.


El 18 de enero de 1940 llegó a la ciudad de Nueva York. A los quince días de su llegada concedió una entrevista al periódico La Prensa, que se publicó bajo el título "Julia de Burgos, poetisa puertorriqueña, en misión cultural en Estados Unidos". El viernes 5 de abril de 1940 la Asociación de Periodistas y escritores Puertorriqueños rindió un homenaje público a Julia y a Antonio Coll y Vidal, en el Wadleigh High School Auditorium, en Nueva York. En 1941 se fue a vivir a La Habana. En la Universidad de esa metrópoli se matriculó en cursos de griego, latín, francés, biología, antropología, sociología, psicología, higiene mental, didáctica...

La relación con Juan Isidro llegó a su final en 1942. Tras esa decepción amorosa decidió partir hacia la ciudad de los rascacielos, en donde deambuló en busca de empleo. Durante algún tiempo trabajó como inspectora de óptica, empleada de un laboratorio químico, vendedora de lámparas, oficinista y costurera.

Póstumamente se publicaron El mar y tú y otros poemas (1954) y Yo misma fui mi ruta (1986). Bajo el título de Obra poética el Instituto de Cultura Puertorriqueña recogió su lírica en 1961. Una muestra de sus versos figura en la Antología de la poesía cósmica puertorriqueña, publicada por Manuel de la Puebla en 2002 y en las grandes colecciones de poesía hispanoamericana.

Julia de Burgos falleció en la ciudad de Nueva York, el 6 de julio de 1953. Aún su muerte estuvo rodeada de misterio. Fue encontrada inconsciente y sin identificación alguna entre la Calle 106 y la Quinta Avenida y falleció al ser trasladada al Hospital de Harlem. Ante la falta de identificación, su cuerpo fue enterrado en una tumba anónima. Posteriormente fue trasladada a Puerto Rico y sepultada en el Cementerio de Carolina, el lugar más cercano posible al Río Grande de Loíza que tanto la apasionó.


La obra de Julia de Burgos se caracteriza por su singular fuerza, que surge de su apasionado romanticismo que la lleva a desarrollar de una manera mística y metafísica la naturaleza y el amor. La hondura y calidad de su producción poética, su extraordinaria capacidad para reflejar los problemas de la mujer de su tiempo, así como las excepcionales circunstancias que rodearon su vida y su muerte (envueltas en un halo de dolor, enajenación y desarraigo que la había llevado a considerarse como una "desterrada de sí misma"), han hecho de ella una de las figuras más fascinantes no sólo de las Letras puertorriqueñas de la primera mitad del siglo XX, sino de toda la literatura hispanoamericana contemporánea.


 En una primera etapa su poesía refleja las influencias de Alfonsina Stormi, Juana de Ibarbourou, Clara Lair y Luis Lloréns Torres (de quien fue amiga). Muestra de este estilo es Poemas en Veinte Surcos(1938). Su segunda etapa se inicia con Canción de la Verdad Sencilla (1939) y El Mar y Tú (1954), en la que se perciben ecos de Vicente Huidobro, Pablo Neruda y Rafael Alberti. De todas esas resonancias, Julia de Burgos hizo un estilo personal, con que canta a la naturaleza y al erotismo con voz apasionada y técnica cuidadosa.

POEMAS

Yo misma fui mi ruta

Yo quise ser como los hombres quisieron
que yo fuese: un intento de vida;
un juego al escondite con mi ser.
Pero yo estaba hecha de presentes,
y mis pies, planos sobre la tierra promisora
no resistían caminar hacia atrás,
y seguían adelante, adelante,
burlando las cenizas
para alcanzar el beso de los senderos nuevos.

A cada paso adelantado en mi ruta hacia el frente
rasgaba mis espaldas el aleteo desesperado
de los troncos viejos.

Pero la rama estaba desprendida para siempre,
y a cada nuevo azote la mirada mía se separaba más
y más y más de los lejanos horizontes aprendidos:
y mi rostro iba tomando la espresión que le venía
de adentro, la expresión definida que asomaba
un sentimiento de liberación íntima;
un sentimiento que surgía del equilibrio sostenido
entre mi vida y la verdad del beso de los senderos nuevos.

Ya definido mi rumbo en el presente,
me sentí brote de todos los suelos de la tierra,
de los suelos sin historia, de los suelos sin porvenir,
del suelo siempre suelo sin orillas
de todos los hombres y de todas las épocas.

Y fui toda en mí como fue en mí la vida…
Yo quiese ser como los hombres quisieron que yo fuese:
un intento de vida; un juego al escondite con mi ser.
Pero yo estaba hecha de presentes;
cuando ya los heraldos me anunciaban
en el regio desfile de los troncos viejos, se me torció el
deseo de seguir a los hombres,
y el homenaje se quedó esperándome.

Poema Perdido en Pocos Versos

¡Y si dijeran que soy como devastado
crepúsculo donde ya las tristezas se
durmieron!
Sencillo espejo donde recojo el mundo.
Donde enternezco soledades con mi mano
feliz.
Han llegado mis puertos idos tras de los
barcos como queriendo huir de su nostalgia.
Han vuelto a mi destello las lunas apagadas
que dejé con mi nombre vociferando
duelos hasta que fueran mías todas
las sombras mudas.
Han vuelto mis pupilas amarradas
al sol de su amor alba.
¡Oh amor entretenido en astros y palomas,
cómo el rocío feliz cruzas mi alma!
¡Feliz!¡Feliz!¡Feliz!
Agigantada en cósmicas
gravitaciones ágiles,
sin reflexión ni nada...

TE QUIERO

Te quiero... y me mueves el tiempo de mi vida sin horas.
Te quiero en los arroyos pálidos que viajan en la noche,
y no termina nunca de conducir estrellas a la mar.
Te quiero en aquella mañana desprendida del vuelo de los siglos que huyó su nave
blanca hasta el agua sin ondas donde nadaban tristes, tu voz y mi canción.
Te quiero en el dolor sin llanto que tanta noche
ha recogido el sueño en el cielo invertido en mis pupilas
para mirarte cósmica, en la voz socavada de mi ruido de
siglos derrumbándose.
Te quiero (grito de noche blanca) en el insomnio reflexivo
de donde ha vuelto en pájaros mi espíritu.
Te quiero... Mi amor se escapa leve de expresiones y rutas, y va rompiendo
sombras y alcanzando tu imagen desde el punto
inocente donde soy yerba y trino.

martes, 19 de enero de 2010

AMANDA BERENGUER - biografía y su obra - poemas


Es una poetisa uruguaya nacida en Montevideo en 1921. Académica de Honor de la Academia Nacional de Letras del Uruguay (2006). Miembro de la generación del 45. Casada en 1944 con el escritor José Pedro Díaz.

Quehaceres e Invenciones (1963) constituye un vuelco fundamental en su poesía que no hará más que aumentar en la continua búsqueda de nuevas estructuras poéticas y exploraciones sonoras y fónicas para expresar su original visión del mundo y del arte.
En 1986 recibe el premio "Reencuentro de Poesía" organizado por la Universidad de la República por "Los signos sobre la mesa. Ante mis hermanos supliciados". La dama de Elche (1987) recibe el primer premio en la categoría Poesía del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay. Municipal de Montevideo. La segunda edición de La dama de Elche, en 1990, recibe el Premio Bartolomé Hidalgo, que entrega la Cámara Uruguaya del Libro de Uruguay.

Su obra producción incesante, renovadora que la ha hecho trascender divisiones generacionales, ha sido traducida a varios idiomas e incluída en numerosas antologías de poesía latinoamericana. En Constelación del navío reunió su poesía escrita entre 1950 y 2002. El por qué de este título (la Constelación del Navío una de la 43 agrupaciones de estrellas del Hemisferio sur), Amanda dijo, porque cada punto luminoso de una estrella difiere en intensidad y distancia según el punto en que se le observe.

OBRA POÉTICA

* A través de los tiempos que llevan a la gran calma, Montevideo, 1940.
* Canto hermético, Montevideo, Sagitario, 1941.
* Elegía por la muerte de Paul Valéry, Montevideo, La Galatea, 1945.
* El río, Montevideo, La Galatea, 1952.
* La invitación, Montevideo, La Galatea, 1957.
* Contracanto, Montevideo, La Galatea, 1961.
* Quehaceres e invenciones, Montevideo, Arca, 1963.
* Declaración conjunta, Montevideo, Arca, 1964.
* Materia prima, Montevideo, Arca, 1966.
* Dicciones (disco), Montevideo, Ayui, 1973.
* Composición de lugar, Montevideo, Arca, 1976.
* Poesía (1949-1979), Montevideo, Calicanto, 1980.
* Identidad de ciertas frutas, Montevideo, Arca, 1983.
* La dama de Elche, Madrid, Edhasa. Banco Exterior de España, 1987.
* Los Signos sobre la mesa, Montevideo, Universidad de la República, 1987.
* La botella verde (Analysis situs), Montevideo, Cal y Canto, 1995.
* El pescador de caña, Caracas, Fondo Editorial Pequeña Venecia, 1995.
* La estranguladora (incluye casete), Montevideo, Cal y Canto, 1998.
* Poner la mesa del 3er. Milenio, 2002.
* Constelación del navío, 2002.
* Las mil y una preguntas y propicios contextos, Montevideo, Linardi y Risso, 2005.
* Casas donde viven criaturas del lenguaje y el diccionario, Montevideo, Editorial Artefacto, 2005.

PROSA

* El monstruo incesante. Expedición de caza, Montevideo, Arca, 1990. (Autobiografía)

POEMAS:


Comunicaciones
Urge el pensamiento conectando
¿se siente? ¿alguien entre líneas?
¿errata? ¿paréntesis? ¿qué signo?
¿escuchan?
(La claridad del lenguaje
tiene apenas
la intensidad ambigua del poniente)
Estamos aquí, lanzados a la noche
terrestre, apretujados,
aquí, en la noche terrestre.
De nuevo el hilo
el cable roto, el deslumbrante
cortocircuito.
¿No oyen? ¿No se oye?
Palabras mías, insensatas,
hechas de furor y de locura,
cuantiosa tesitura negra

a borbotones desbordándose
hacia dentro, hacia
el fondo
interpolado de rígidas luciérnagas.

Tiembla y destella, hace señales,
todas son huellas de la eternidad,
enumeradas y prolijas,
cuernos de caza, al mundo
aullidos de perros, está el desierto,
toques de peligro, inútilmente,
pasos cambiados, ¿dónde?
campanas para niebla, una piel fosforescente,
pedidos de auxilio, y envenenada,
sirenas de patrulleros, llamando,
gritos de alarma,
bocinas de ambulancias, se hace tarde,
quiero saber si se hace tarde.

Un código de emergencia,
un vaso de agua, un hueso
para la inteligencia,
un alfabeto de clave radioactiva,
o telepática, o nuclear,
o una sustancia de amor
para esta extrema ubicación,
25 de abril de 1963, otoño,
en mi casa, hemisferio austral,
aparentemente a la deriva.


¿No quieres venir a llorar conmigo?

Hay algo/la ciruela morada cayó del árbol/
una nube oscurece plácidamente
la habitación/ ¿nadie?/
goteaba la canilla de la cocina
serena y suave/te necesito/estoy
descendiendo por una escalera mecánica

que me lleva a ciegas/¿soy yo?/
sin embargo me veo sentada a la mesa
escribiendo y
"cuando quiero llorar no lloro
y a veces lloro sin querer"/

hermano mío/haremos una reunión
plañidera en las entrañas de la angustia/
el tiempo nos mira y nos engaña/
¿trampa?/¿alucinación?/ la ciruela morada
cayó del árbol/-lo siento/dijo el viento/
y pasó de largo/llevándose lo más querido/
y aquí estoy/en el borde mismo
de lo que no sabemos/en este rincón
de la casa/ te necesito/óigame quien me oiga/
¿quieres venir a llorar conmigo?


TAREA DOMÉSTICA
Sacudo las telarañas del cielo
desmantelado
con el mismo utensilio
de todos los días,
sacudo el polvo obsecuente                                    

de los objetos regulares, sacudo
el polvo, sacudo el polvo
de astros, cósmico abatimiento
de siempre, siempremuerta caricia
cubriendo el mobiliario terrestre,
sacudo puertas y ventanas, limpio
sus vidrios para ver más claro,
barro el piso tapado de deshechos,
de hojas arrugadas, de ceniza,
de migas, de pisadas,
de huesos relucientes,
barro la tierra, más abajo, la tierra,
y voy haciendo un pozo
a la medida de las circunstancias.


EL VIDRIO NEGRO
el cono de la lámpara me pone a foco
más cerca
más nítida
me veo y me ven

la imagen con fantasma ajustará sus círculos
y no sé si cubrirla ya con un paño de lágrimas

                                                                          
el recuadro de una silla enmarca la lluvia
sobre el vidrio negro
el árbol en lo oscuro
inclina del otro lado sobre mi hombro
su brillo cubierto de hilos
- la ventana es un ojo
un dragón de tinta-
esa torcaza colgada a mis espaldas
proyecta una espiral amarilla
y mostacillas de fósforo le queman las alas
- se repite-
el vidrio negro nos envuelve malignamente:
la ventana es una célula encapuchada
una mirada fotográfica
un revólver

el cono de la lámpara me pone a foco

está sentada vestida de rojo escribiendo
mira de vez en cuando la ventana
la lluvia sobre el vidrio negro
le apuntan:
es un blanco perfecto

sábado, 16 de enero de 2010

ROSARIO CASTELLANOS - biografía y su obra- poemas


Nació en la ciudad de México el 25 de mayo de 1925, y murió en Tel Aviv, Israel, el 7 de agosto de 1974. Recién nacida fue llevada a Comitán, Chiapas, la tierra de sus mayores. Ahí hizo sus estudios primarios y dos de secundaria. Regresó a la capital a los dieciséis años. Se graduó de maestra en filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1950; más tarde, en la Universidad de Madrid, llevó cursos de estética y estilística. A su regreso a México fue promotora de cultura en el Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas, en Tuxtla Gutiérrez (1952). De 1954 a 1955, con la beca Rockefeller escribió poesía y ensayo. De 1956 a 1957, trabajó en el Centro Coordinador del Instituto Indigenista de San Cristóbal las Casas, en Chiapas; en el Indigenista de México, de 1958 a 1961, fue redactora de textos escolares. De 1961 a 1966 desempeñó la jefatura de Información y Prensa en la UNAM, bajo el rectorado del doctor Ignacio Chávez, e impartió las cátedras de literatura comparada, novela contemporánea y seminario de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma Universidad, de 1961 a 1971. Ejerció con gran éxito el magisterio, en México y en el extranjero; en los Estados Unidos como maestra invitada por las Universidades de Wisconsin y Bloomington, los años de 1966 y 1967, y en Israel, en la Universidad Hebrea de Jerusalem, desde su nombramiento como embajadora de México en ese país, en 1971, hasta su muerte.

Rosario Castellanos cultivó todos los géneros, especialmente la poesía, la narrativa y el ensayo; colaboró con cuentos, poemas, crítica literaria y artículos de diversa índole en los suplementos culturales de los principales diarios del país y en revistas especializadas de México y del extranjero. En Excélsior colaboró asiduamente en su página editorial, desde 1963 hasta 1974. Se inició en la literatura como poeta; desde 1948 hasta 1957 sólo publicó poesía. Balún Canán, su primera novela, lleva ya un gran número de ediciones y ha sido traducida a muchas lenguas. Esta novela junto con Ciudad real, su primer libro de cuentos, y Oficio de tinieblas, su segunda novela, forman la trilogía indigenista más importante de la narrativa mexicana de este siglo. Los convidados de agosto, su segundo libro de relatos, recrea los prejuicios de la clase media provinciana de su estado natal, y Álbum de familia, el tercero y último, los de la clase media urbana. En 1972, Rosario Castellanos reunió su obra poética en el volumen intitulado Poesía no eres tú. Desde 1950, año en que publicó su tesis Sobre cultura femenina, la escritora no dejó nunca de incursionar en el ensayo. En vida publicó cinco volúmenes y póstumamente otros dos. De toda su obra, incluyendo su único volumen de teatro, El eterno femenino, se desprende una clara consciencia del problema que significa, para su autora, la doble condición de ser mujer y mexicana.
(de Sololiteratura.com)

POEMAS

Meditación en el umbral

No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.

Accidente

Temí... no el gran amor.

Fui inmunizada a tiempo y para siempre con un beso anacrónico
y la entrega ficticia
—capaz de simular hasta el rechazo— y por el juramento, que no es más retórico porque no es más solemne.

No, no temí la pira que me consumiría sino el cerillo mal prendido y esta ampolla que entorpece la mano con que escribo.


Agonía fuera del muro

Miro las herramientas,
el mundo que los hombres hacen, donde se afanan,
sudan, paren, cohabitan.

El cuerpo de los hombres, prensado por los días,
su noche de ronquido y de zarpazo
y las encrucijadas en que se reconocen.

Hay ceguera y el hambre los alumbra
y la necesidad, más dura que metales.

Sin orgullo (¿qué es el orgullo? ¿Una vértebra
que todavía la especie no produce?)
los hombres roban, mienten,
como animal de presa olfatean,
devoran y disputan a otro la carroña.

Y cuando bailan, cuando se deslizan
o cuando burlan una ley o cuando
se envilecen, sonríen,
entornan levemente los párpados, contemplan
el vacío que se abre en sus entrañas
y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.

Yo soy de alguna orilla, de otra parte,
soy de los que no saben ni arrebatar ni dar,
gente a quien compartir es imposible.

No te acerques a mí, hombre que haces el mundo,
déjame, no es preciso que me mates.
Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren
de algo peor que vergüenza.

Yo muero de mirarte y no entender.

Ajedrez

Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.

Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.

Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.

Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando
encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.


Falsa elegía

Compartimos sólo un desastre lento.
Me veo morir en ti, en otro, en todo
y todavía bostezo o me distraigo
como ante el espectáculo aburrido.

Se destejen los días,
las noches se consumen antes de darnos cuenta;
así nos acabamos.

Nada es. Nada está
entre el alzarse y el caer del párpado.

Pero si alguno va a nacer (su anuncio,
la posibilidad de su inminencia
y su peso de sílaba en el aire),
trastorna lo existente,
puede más que lo real
y desaloja el cuerpo de los vivos.


Nostalgia

Ahora estoy de regreso.
Llevé lo que la ola, para romperse, lleva
—sal, espuma y estruendo—,
y toqué con mis manos una criatura viva;
el silencio.

Heme aquí suspirando
como el que ama y se acuerda y está lejos.

Desamor

Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.

Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.

Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Hilda Hilst‏ (poeta brasileña) Reseña biográfica y algunos poemas


Hilda Hilst nace en una ciudad al interior de Sao Paulo llamada Jaú, de la que muy tempranamente tuvo que partir ya que su padre, el poeta y periodista Apolonio de Almeida, sufría de esquizofrenia y debió ser internado en una clínica en Campinas, del mismo Sao Paulo. Es en esa ciudad en donde Hilst ingresa a un internado de religiosas en el que pasa ocho años, incorporándose más tarde a la Escuela de Derecho de la Universidad de Sao Paulo. Desde muy joven, Hilda Hilst escandaliza a la alta sociedad ejecutando variadas performances e instalaciones de arte a favor del feminismo.

Sus primeros libros, "Presagio" y "Balada de Alzira" son publicados en 1950 y 1951 respectivamente y se titula de abogado en 1952. En 1957 viaja a Europa en donde se hace pasar por periodista para poder entrevistar y conocer a personajes como Marlon Brando. Ya de vuelta en Brasil publica en 1959 los libros "Escritura de la poesía del silencio" y "Trovas de amor para un muy amado señor" en los que ya aparecerán pequeños rasgos de poesía mística con tono erótico. Mientras estas publicaciones tenían lugar, Hilda Hilst disfrutaba de una intensa vida social de la cual decide alejarse tras la lectura del griego Nikos Kazantzakis, quien apela a la importancia del desapego mundano como vía para llegar al conocimiento. Así, se traslada a la parcela "Casa del Sol" junto al el escultor Dante Casarini en 1966. Hacia 1969 escribe "Poseído" y "La rata en la pared", iniciando una serie de ocho piezas teatrales.
Tras publicar numerosas obras de teatro y poesía, Hilda Hilst comienza en la década de los noventa a irrumpir en un género que ella misma denomina como pornográfico, que tiene por objetivo cuestionarse los valores sociales mediante la erotización. Esta escritora llegará a la conclusión de lo que realmente es obseno en la sociedad no es el exhibicionismo sexual, sino la guerra y el hambre que el ser humano permite; en fin, la aristocracia misma con sus propias reglas. Por ello es que edita "El cuaderno rosa de Lori Lamby" en 1990, que consiste en una alegoría erótica de la sociedad burlándose de la existencia humana. A esta le seguirán las publicaciones de "Cuentos de escarnio / Textos grotescos" (1990), "Cartas de un seductor" (1991) y "Bufonas" (1992) escritos en forma de sátira, riéndose de la presencia del capitalismo en la literatura. En el año 2001 la editorial brasileña "Globo" decide publicar la obra completa de Hilda Hilst, en la cual se incluye

"La obsena Señora D" de la cual dice: "Nadie sabe hasta hoy qué es lo obsceno. Obscena para mí es la miseria, el hambre, la crueldad. Nuestra época es obscena". A esta obra se agregarán "La muerte. Odas mínimas" y "Baladas", ambas del 2002.
Hilda Hilst muere en la tranquilidad de "Casa del Sol" en Campinas a los 73 años en el año 2004. Actualmente su obra está siendo rescatada en Hispanoamérica gracias a las traducciones hechas por el poeta chileno Leo Lobos.

OBRA:
* Presságio (1950)

* Balada de Alzira (1955)
* Balada do festival (1956)
* Roteiro do silêncio (1959)
* Ficções (1977)
* Tu não te moves de ti (1980)
* A obscena senhora D (1982)
* Cantares de perda e predileção (1983)
* Poemas malditos, gozosos e devotos (1984)
* Sobre a tua grande face (1986)
* Amavisse (1989)
* Alcoólicas (1990)
* Do desejo (1992)
* Bufólicas (1992)
* Cantares do sem nome e de partidas (1995)

POEMAS:          ¿Soy yo esta mujer que anda conmigo...?

                                               Hilda Hilst

Somos iguales a la muerte. Ignorados y puros.

Y mucho después (cuando el cansancio brote de
nuestras alas) seremos pájaros blancos
en procura de un Dios.
                                    Hilda Hilst

“DA MORTE. ODES MÍNIMAS”

XXII
No me busques ahí
Donde los vivos visitan
A los llamados muertos.
Búscame
Dentro de las grandes aguas
En las plazas
En el fuego corazón
Entre caballos, perros,
En los arrozales, en el arroyo
O junto a los pájaros
O en el reflejo
De otro alguien,
Subiendo un duro camino
Piedra, semilla, sal
Pasos de la vida. Búscame ahí.
Viva.

En: Da morte. Odes mínimas (1980)


“PRELÚDIOS-INTENSOS PARA OS DESMEMORIADOS DO AMOR”

IV

¿Qué boca ha de roer el tiempo? ¿Qué rostro
ha de llegar después del mío? ¿Cuantas veces
el tejido leve de mi soplo ha de posarse
sobre la blancura agitada de tu pecho?

¿Atravesáremos juntos las grandes espirales
la arteria extendida del silencio, el vacío
la planicie del tiempo?

Cuantas veces dirás: vida, estrella vespertina, magna-marina
y cuantas veces diré: eres mío. Y en las distendidas
tardes, de largas lunas, de madrugadas agónicas
sin poder tocarte. Cuantas veces, amor

Una nueva vertiente ha de nacer en ti
y cuantas han de morir en mí.

En: Júbilo, memória, noviciado da paixão (1974)

“VIA VAZIA”

VIII
Descansa.
El hombre ya se hizo
El oscuro ciego rabioso animal
Que pretendías.

En: Amavisse. (1989)

“DO AMOR CONTENTE E MUITO DESCONTENTE”

XVI
No es verdad.
No todo fue tierra y sexo
en mí
si soy poeta
es porque también
se hablar de amor
suavemente.

Y como nadie sé
acariciar
la cabeza de un perro
en la madrugada.

En: Roteiro do silêncio. (1959)

“DA MORTE. ODES MÍNIMAS”

V
Turgente-mínima
¿Cómo vendrás muerte mía?

Intrincada. En los nudos.
En un pasadizo de líneas.
¿Cómo vendrás?

En los caracoles, en la semilla.
En sepia, en rosa mordiente
¿Enmarcarte cómo?

Afilada
Hiriendo como las estacas
O dulcísima lamiendo

¿Cómo me tomarás?

En: Da morte odas mínimas (1980)

jueves, 5 de noviembre de 2009

CARILDA OLIVER LABRA ( biografía y poemas)


 Reseña biografíca

Poeta cubana nacida en Matanzas en 1924.
Estudió Derecho en la Universidad de La Habana ejerciendo la profesión en su ciudad natal, donde además dictó cursos de dibujo, pintura y escultura.
Es una de las más sobresalientes poetisas de hispanoamérica, ganadora de importantes premios literarios: Premio Nacional de Poesía en 1950, Primer Premio y Flor natural en el Certamen Nacional, ganadora del Certamen Hispanoamericano organizado por el Ateneo Americano de Washington para conmemorar el tricentenario del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz, Premio Nacional de Literatura en 1997 y Premio Internacional José de Vasconcelos en el año 2002.
Entre sus obras se destacan: «Al sur de mi garganta» en 1949, «Memoria de la fiebre» en 1958, «Versos de amor» en 1963, «La ceiba me dijo tú» en 1979, «Desaparece el polvo» en 1983, «Calzada de Tirry 81» en 1987, «Se me ha perdido un hombre» en 1993 y «Libreta de la recién casada» en 1998.


ME DESORDENO, AMOR, ME DESORDENO


Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.


SE ME HA PERDIDO UN HOMBRE

Se me ha perdido un hombre.

Y lo busco por cifras y guitarras,
por hierbas y entrepisos,
en el cielo,
en la tierra,
dentro de mí.

Se me ha perdido un hombre.

Y me quedo temblando
como quien no come sino polvo,
como quien ya extravió la sombra.


Pero no,
que no,
que no me ayudan a buscarlo.
¿A quién le importa si su mirada ha derrotado el
tiempo?
¡A quién le importa aquella piel
con ganas
de la luz?
¿A quién le importan unos labios transparentes
que no tuvieron hambre,
unas piernas que sólo corrían al amor?

Se me ha perdido un hombre.

Y todos ríen,
se entretienen,
sudan,
mastican
se desenvainan por las noches;
despreciativos,
inefables,
maromeros,
unánimes,
como si sólo se hubiese caído un alfiler
o la hoja más seca
del árbol del bien y del mal,
como si la muerte no hubiera entrado
a destiempo
en nuestra casa.

Y yo pensando que era demasiado joven,
que reunía láminas y piedras,
pedacitos de mundo,
hierros,
cosas del mar.
Yo pensando en su grandeza
de criatura,
en cómo miraba a Venus al atardecer,
en cómo cayó en la trampa.

Yo pensando
en dónde está la mitad del cuerpo mío,
en quién va a cantar ahora para quitarme el miedo,
en las veces que no nos besamos
y en las que nos besamos,
en sus ojos coléricos frente a la injusticia,
en ese silencio con que me responde,
en la herida que nunca le cosí,
en sus manos.

Se me ha perdido un hombre.

¡Ayúdenme a buscarlo!
Pronto...
Siento frío.

Aquí no hay lámparas ni claves,
no tengo redes
ni computadoras.
no tengo flechas ni radares.

¿Dónde estás?
¿Intenta ser mi sombra el desvalido?
¿Se me ha vuelto invisible entre gusanos?

 RAZÓN DEL SUEÑO


No es el modo casual con que caminas,
ni el dibujo inexacto de tu mano:
es tu ruda tristeza mal vestida
quien se pone de acuerdo con los astros.

Cansado de nacer para los ángeles,
tienes todo el dolor de la ceniza.
Alarma cotidiana de mi sangre,
pasajero rebelde de esta herida:
sucedes por adentro de mi carne
y dueles en el centro de mí misma.

EL MAR


Como en un lecho me tendí en el mar.
Hechizada por musgos y por linos
tuve acoso de brazos peregrinos
que me echaban las ondas al pasar.

Contra mi carne se batió el azar.
El agua -furia, vértigos y vinos-
se entretenía con los bordes finos
de mis caderas, blancas de esperar.

Entonces: grave, pálido, insereno,
llegaste como llega siempre el mar
y tu mirada me rompió este seno.

Ni Dios mismo nos pudo separar:
cuando una ola te volvía ajeno
entrabas en mis piernas con el mar.

viernes, 30 de octubre de 2009

ANA MILENA PUERTA (biografía y algunos poemas)





Breve reseña biografíca

nació en Cali, Colombia en 1961.  Estudió comunicación social en la Universidad del Valle, Publicidad en la Academia de Dibujo Profesional y Postgrado de Gerencia para las Artes, en el Instituto Departamental de Bellas Artes. Ha publicado:
ACTO DE PALABRAS, poemario, 1986. Ediciones Embalaje, Museo Rayo
A CONTRAPELO, poemario, 1994. Ediciones Universidad del Valle
GALAXIA TRISTE, poemario, 2002. Colección Escala de Jacob. Ediciones Universidad del Valle
HISTORIAS DE VIDA, relatos testimoniales, 2004. Médicos Sin Fronteras – Bélgica.
DE PARTE DEL AMOR Y DE LA GUERRA, Universidad Nacional, 2007. 

DISTINCIONES:
Premio Internacional de Poesía Erótica año 2000, Fundación Plexus.
Mención en el Concurso de Cuento El Brasil de los Sueños (1) , IBRACO 2007. (El cuento: CARNAVAL EN ILHÉUS O CURRAMBA DO JANEIRO )

POEMAS


GUERRERAS URBANAS
Somos muchas
las que arañamos desde niñas
las murallas de las buenas costumbres,
las que impedimos que se nos esculpiera,
las fugadas de una mirada paterna,
de la ceja alzada por la sociedad,
de lo fatuo
y del cuarto rosado con barbies.
Somos muchas las que hablamos
con una voz propia
que no pudieron arrebatarnos,
las que gozamos multiorgasmos
- esa cosa que no debimos pronunciar -
las que no nos rendimos
a ocupar el lugar asignado
y ocultar el estallido que somos,
la imprudencia que somos,
la incomodidad que somos.
Porque somos innumerables
las que aprendimos
a ser guerreras de nuestra historia
y a fabricarla a nuestro amaño.


SOBRE LOS DULCES CANSANCIOS
Hombre de la medida justa
para mis caderas,
recipiente de todos los temblores
de mi cuerpo,
madera antigua, de fino roble,
erecto.
Volcán de lava que me siembra
hacedor de los dulces cansancios,
la ondulación de mi vientre,
de mi piel estrecha y concreta.
Navégame, marinero alucinado,
navégame y viérteme luego
en tus manos.
Soy todos los frutos
y tú
todos los labios.
Bebámonos.

 



DE LOS NAVEGANTES I
Húmeda,
intacta,
labial,
te recibo.
Acúñame
- esculpe tu marca -
pero no te quedes.
Que exista la posibilidad
de otro encallamiento.

EL GRAN DESEO
Voy a violar el mar
y con mi vela a contrapelo
le rasgaré la arena
para dejar mi huella
de amazona loca
en cada concha.

Frenética
navegaré en sus olas
arañando crestas de espuma
y sorbiendo hileras de algas
hasta saciarme
y envuelta de brisa
tenderme en la playa.


ADENTROMAR
Y no te quites nada.
Que las telas se arrumen
y que el nudo
provoque contorsiones
que humedezcan
y estorben
con la intensidad necesaria
para destruir el tejido
y traspasar la piel.

No te gires.
No te vuelques.
Todo te será dado desde adentro.