Es una poetisa uruguaya nacida en Montevideo en 1921. Académica de Honor de la Academia Nacional de Letras del Uruguay (2006). Miembro de la generación del 45. Casada en 1944 con el escritor José Pedro Díaz.
Quehaceres e Invenciones (1963) constituye un vuelco fundamental en su poesía que no hará más que aumentar en la continua búsqueda de nuevas estructuras poéticas y exploraciones sonoras y fónicas para expresar su original visión del mundo y del arte.
En 1986 recibe el premio "Reencuentro de Poesía" organizado por la Universidad de la República por "Los signos sobre la mesa. Ante mis hermanos supliciados". La dama de Elche (1987) recibe el primer premio en la categoría Poesía del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay. Municipal de Montevideo. La segunda edición de La dama de Elche, en 1990, recibe el Premio Bartolomé Hidalgo, que entrega la Cámara Uruguaya del Libro de Uruguay.
Su obra producción incesante, renovadora que la ha hecho trascender divisiones generacionales, ha sido traducida a varios idiomas e incluída en numerosas antologías de poesía latinoamericana. En Constelación del navío reunió su poesía escrita entre 1950 y 2002. El por qué de este título (la Constelación del Navío una de la 43 agrupaciones de estrellas del Hemisferio sur), Amanda dijo, porque cada punto luminoso de una estrella difiere en intensidad y distancia según el punto en que se le observe.
OBRA POÉTICA
* A través de los tiempos que llevan a la gran calma, Montevideo, 1940.
* Canto hermético, Montevideo, Sagitario, 1941.
* Elegía por la muerte de Paul Valéry, Montevideo, La Galatea, 1945.
* El río, Montevideo, La Galatea, 1952.
* La invitación, Montevideo, La Galatea, 1957.
* Contracanto, Montevideo, La Galatea, 1961.
* Quehaceres e invenciones, Montevideo, Arca, 1963.
* Declaración conjunta, Montevideo, Arca, 1964.
* Materia prima, Montevideo, Arca, 1966.
* Dicciones (disco), Montevideo, Ayui, 1973.
* Composición de lugar, Montevideo, Arca, 1976.
* Poesía (1949-1979), Montevideo, Calicanto, 1980.
* Identidad de ciertas frutas, Montevideo, Arca, 1983.
* La dama de Elche, Madrid, Edhasa. Banco Exterior de España, 1987.
* Los Signos sobre la mesa, Montevideo, Universidad de la República, 1987.
* La botella verde (Analysis situs), Montevideo, Cal y Canto, 1995.
* El pescador de caña, Caracas, Fondo Editorial Pequeña Venecia, 1995.
* La estranguladora (incluye casete), Montevideo, Cal y Canto, 1998.
* Poner la mesa del 3er. Milenio, 2002.
* Constelación del navío, 2002.
* Las mil y una preguntas y propicios contextos, Montevideo, Linardi y Risso, 2005.
* Casas donde viven criaturas del lenguaje y el diccionario, Montevideo, Editorial Artefacto, 2005.
PROSA
* El monstruo incesante. Expedición de caza, Montevideo, Arca, 1990. (Autobiografía)
POEMAS:
Comunicaciones
Urge el pensamiento conectando
¿se siente? ¿alguien entre líneas?
¿errata? ¿paréntesis? ¿qué signo?
¿escuchan?
(La claridad del lenguaje
tiene apenas
la intensidad ambigua del poniente)
Estamos aquí, lanzados a la noche
terrestre, apretujados,
aquí, en la noche terrestre.
De nuevo el hilo
el cable roto, el deslumbrante
cortocircuito.
¿No oyen? ¿No se oye?
Palabras mías, insensatas,
hechas de furor y de locura,
cuantiosa tesitura negra
a borbotones desbordándose
hacia dentro, hacia
el fondo
interpolado de rígidas luciérnagas.
Tiembla y destella, hace señales,
todas son huellas de la eternidad,
enumeradas y prolijas,
cuernos de caza, al mundo
aullidos de perros, está el desierto,
toques de peligro, inútilmente,
pasos cambiados, ¿dónde?
campanas para niebla, una piel fosforescente,
pedidos de auxilio, y envenenada,
sirenas de patrulleros, llamando,
gritos de alarma,
bocinas de ambulancias, se hace tarde,
quiero saber si se hace tarde.
Un código de emergencia,
un vaso de agua, un hueso
para la inteligencia,
un alfabeto de clave radioactiva,
o telepática, o nuclear,
o una sustancia de amor
para esta extrema ubicación,
25 de abril de 1963, otoño,
en mi casa, hemisferio austral,
aparentemente a la deriva.
¿No quieres venir a llorar conmigo?
Hay algo/la ciruela morada cayó del árbol/
una nube oscurece plácidamente
la habitación/ ¿nadie?/
goteaba la canilla de la cocina
serena y suave/te necesito/estoy
descendiendo por una escalera mecánica
que me lleva a ciegas/¿soy yo?/
sin embargo me veo sentada a la mesa
escribiendo y
"cuando quiero llorar no lloro
y a veces lloro sin querer"/
hermano mío/haremos una reunión
plañidera en las entrañas de la angustia/
el tiempo nos mira y nos engaña/
¿trampa?/¿alucinación?/ la ciruela morada
cayó del árbol/-lo siento/dijo el viento/
y pasó de largo/llevándose lo más querido/
y aquí estoy/en el borde mismo
de lo que no sabemos/en este rincón
de la casa/ te necesito/óigame quien me oiga/
¿quieres venir a llorar conmigo?
TAREA DOMÉSTICA
Sacudo las telarañas del cielo
desmantelado
con el mismo utensilio
de todos los días,
sacudo el polvo obsecuente
de los objetos regulares, sacudo
el polvo, sacudo el polvo
de astros, cósmico abatimiento
de siempre, siempremuerta caricia
cubriendo el mobiliario terrestre,
sacudo puertas y ventanas, limpio
sus vidrios para ver más claro,
barro el piso tapado de deshechos,
de hojas arrugadas, de ceniza,
de migas, de pisadas,
de huesos relucientes,
barro la tierra, más abajo, la tierra,
y voy haciendo un pozo
a la medida de las circunstancias.
EL VIDRIO NEGRO
el cono de la lámpara me pone a foco
más cerca
más nítida
me veo y me ven
la imagen con fantasma ajustará sus círculos
y no sé si cubrirla ya con un paño de lágrimas
el recuadro de una silla enmarca la lluvia
sobre el vidrio negro
el árbol en lo oscuro
inclina del otro lado sobre mi hombro
su brillo cubierto de hilos
- la ventana es un ojo
un dragón de tinta-
esa torcaza colgada a mis espaldas
proyecta una espiral amarilla
y mostacillas de fósforo le queman las alas
- se repite-
el vidrio negro nos envuelve malignamente:
la ventana es una célula encapuchada
una mirada fotográfica
un revólver
el cono de la lámpara me pone a foco
está sentada vestida de rojo escribiendo
mira de vez en cuando la ventana
la lluvia sobre el vidrio negro
le apuntan:
es un blanco perfecto
POEMAS- CUENTOS - RELATOS - BIOGRAFÍAS - CANCIONES - VIDEOS - GRANDES AUTORES - POETAS -
"Queremos que cada palabra ilumine tu rostro, roce tu alma, te eleves y echemos juntos a volar"
"Queremos que cada palabra ilumine tu rostro, roce tu alma, te eleves y echemos juntos a volar"
martes, 19 de enero de 2010
sábado, 16 de enero de 2010
ROSARIO CASTELLANOS - biografía y su obra- poemas
Nació en la ciudad de México el 25 de mayo de 1925, y murió en Tel Aviv, Israel, el 7 de agosto de 1974. Recién nacida fue llevada a Comitán, Chiapas, la tierra de sus mayores. Ahí hizo sus estudios primarios y dos de secundaria. Regresó a la capital a los dieciséis años. Se graduó de maestra en filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1950; más tarde, en la Universidad de Madrid, llevó cursos de estética y estilística. A su regreso a México fue promotora de cultura en el Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas, en Tuxtla Gutiérrez (1952). De 1954 a 1955, con la beca Rockefeller escribió poesía y ensayo. De 1956 a 1957, trabajó en el Centro Coordinador del Instituto Indigenista de San Cristóbal las Casas, en Chiapas; en el Indigenista de México, de 1958 a 1961, fue redactora de textos escolares. De 1961 a 1966 desempeñó la jefatura de Información y Prensa en la UNAM, bajo el rectorado del doctor Ignacio Chávez, e impartió las cátedras de literatura comparada, novela contemporánea y seminario de crítica en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma Universidad, de 1961 a 1971. Ejerció con gran éxito el magisterio, en México y en el extranjero; en los Estados Unidos como maestra invitada por las Universidades de Wisconsin y Bloomington, los años de 1966 y 1967, y en Israel, en la Universidad Hebrea de Jerusalem, desde su nombramiento como embajadora de México en ese país, en 1971, hasta su muerte.
Rosario Castellanos cultivó todos los géneros, especialmente la poesía, la narrativa y el ensayo; colaboró con cuentos, poemas, crítica literaria y artículos de diversa índole en los suplementos culturales de los principales diarios del país y en revistas especializadas de México y del extranjero. En Excélsior colaboró asiduamente en su página editorial, desde 1963 hasta 1974. Se inició en la literatura como poeta; desde 1948 hasta 1957 sólo publicó poesía. Balún Canán, su primera novela, lleva ya un gran número de ediciones y ha sido traducida a muchas lenguas. Esta novela junto con Ciudad real, su primer libro de cuentos, y Oficio de tinieblas, su segunda novela, forman la trilogía indigenista más importante de la narrativa mexicana de este siglo. Los convidados de agosto, su segundo libro de relatos, recrea los prejuicios de la clase media provinciana de su estado natal, y Álbum de familia, el tercero y último, los de la clase media urbana. En 1972, Rosario Castellanos reunió su obra poética en el volumen intitulado Poesía no eres tú. Desde 1950, año en que publicó su tesis Sobre cultura femenina, la escritora no dejó nunca de incursionar en el ensayo. En vida publicó cinco volúmenes y póstumamente otros dos. De toda su obra, incluyendo su único volumen de teatro, El eterno femenino, se desprende una clara consciencia del problema que significa, para su autora, la doble condición de ser mujer y mexicana.
(de Sololiteratura.com)
POEMAS
Meditación en el umbral
No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.
Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.
Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser.
Accidente
Temí... no el gran amor.
Fui inmunizada a tiempo y para siempre con un beso anacrónico
y la entrega ficticia
—capaz de simular hasta el rechazo— y por el juramento, que no es más retórico porque no es más solemne.
No, no temí la pira que me consumiría sino el cerillo mal prendido y esta ampolla que entorpece la mano con que escribo.
Agonía fuera del muro
Miro las herramientas,
el mundo que los hombres hacen, donde se afanan,
sudan, paren, cohabitan.
El cuerpo de los hombres, prensado por los días,
su noche de ronquido y de zarpazo
y las encrucijadas en que se reconocen.
Hay ceguera y el hambre los alumbra
y la necesidad, más dura que metales.
Sin orgullo (¿qué es el orgullo? ¿Una vértebra
que todavía la especie no produce?)
los hombres roban, mienten,
como animal de presa olfatean,
devoran y disputan a otro la carroña.
Y cuando bailan, cuando se deslizan
o cuando burlan una ley o cuando
se envilecen, sonríen,
entornan levemente los párpados, contemplan
el vacío que se abre en sus entrañas
y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.
Yo soy de alguna orilla, de otra parte,
soy de los que no saben ni arrebatar ni dar,
gente a quien compartir es imposible.
No te acerques a mí, hombre que haces el mundo,
déjame, no es preciso que me mates.
Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren
de algo peor que vergüenza.
Yo muero de mirarte y no entender.
Ajedrez
Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.
Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.
Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.
Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando
encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.
Falsa elegía
Compartimos sólo un desastre lento.
Me veo morir en ti, en otro, en todo
y todavía bostezo o me distraigo
como ante el espectáculo aburrido.
Se destejen los días,
las noches se consumen antes de darnos cuenta;
así nos acabamos.
Nada es. Nada está
entre el alzarse y el caer del párpado.
Pero si alguno va a nacer (su anuncio,
la posibilidad de su inminencia
y su peso de sílaba en el aire),
trastorna lo existente,
puede más que lo real
y desaloja el cuerpo de los vivos.
Nostalgia
Ahora estoy de regreso.
Llevé lo que la ola, para romperse, lleva
—sal, espuma y estruendo—,
y toqué con mis manos una criatura viva;
el silencio.
Heme aquí suspirando
como el que ama y se acuerda y está lejos.
Desamor
Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.
Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.
Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.
Rosario Castellanos cultivó todos los géneros, especialmente la poesía, la narrativa y el ensayo; colaboró con cuentos, poemas, crítica literaria y artículos de diversa índole en los suplementos culturales de los principales diarios del país y en revistas especializadas de México y del extranjero. En Excélsior colaboró asiduamente en su página editorial, desde 1963 hasta 1974. Se inició en la literatura como poeta; desde 1948 hasta 1957 sólo publicó poesía. Balún Canán, su primera novela, lleva ya un gran número de ediciones y ha sido traducida a muchas lenguas. Esta novela junto con Ciudad real, su primer libro de cuentos, y Oficio de tinieblas, su segunda novela, forman la trilogía indigenista más importante de la narrativa mexicana de este siglo. Los convidados de agosto, su segundo libro de relatos, recrea los prejuicios de la clase media provinciana de su estado natal, y Álbum de familia, el tercero y último, los de la clase media urbana. En 1972, Rosario Castellanos reunió su obra poética en el volumen intitulado Poesía no eres tú. Desde 1950, año en que publicó su tesis Sobre cultura femenina, la escritora no dejó nunca de incursionar en el ensayo. En vida publicó cinco volúmenes y póstumamente otros dos. De toda su obra, incluyendo su único volumen de teatro, El eterno femenino, se desprende una clara consciencia del problema que significa, para su autora, la doble condición de ser mujer y mexicana.
(de Sololiteratura.com)
POEMAS
Meditación en el umbral
No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila la visita
del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas, contando
las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.
Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.
Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser.
Accidente
Temí... no el gran amor.
Fui inmunizada a tiempo y para siempre con un beso anacrónico
y la entrega ficticia
—capaz de simular hasta el rechazo— y por el juramento, que no es más retórico porque no es más solemne.
No, no temí la pira que me consumiría sino el cerillo mal prendido y esta ampolla que entorpece la mano con que escribo.
Agonía fuera del muro
Miro las herramientas,
el mundo que los hombres hacen, donde se afanan,
sudan, paren, cohabitan.
El cuerpo de los hombres, prensado por los días,
su noche de ronquido y de zarpazo
y las encrucijadas en que se reconocen.
Hay ceguera y el hambre los alumbra
y la necesidad, más dura que metales.
Sin orgullo (¿qué es el orgullo? ¿Una vértebra
que todavía la especie no produce?)
los hombres roban, mienten,
como animal de presa olfatean,
devoran y disputan a otro la carroña.
Y cuando bailan, cuando se deslizan
o cuando burlan una ley o cuando
se envilecen, sonríen,
entornan levemente los párpados, contemplan
el vacío que se abre en sus entrañas
y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.
Yo soy de alguna orilla, de otra parte,
soy de los que no saben ni arrebatar ni dar,
gente a quien compartir es imposible.
No te acerques a mí, hombre que haces el mundo,
déjame, no es preciso que me mates.
Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren
de algo peor que vergüenza.
Yo muero de mirarte y no entender.
Ajedrez
Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.
Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.
Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.
Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando
encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.
Falsa elegía
Compartimos sólo un desastre lento.
Me veo morir en ti, en otro, en todo
y todavía bostezo o me distraigo
como ante el espectáculo aburrido.
Se destejen los días,
las noches se consumen antes de darnos cuenta;
así nos acabamos.
Nada es. Nada está
entre el alzarse y el caer del párpado.
Pero si alguno va a nacer (su anuncio,
la posibilidad de su inminencia
y su peso de sílaba en el aire),
trastorna lo existente,
puede más que lo real
y desaloja el cuerpo de los vivos.
Nostalgia
Ahora estoy de regreso.
Llevé lo que la ola, para romperse, lleva
—sal, espuma y estruendo—,
y toqué con mis manos una criatura viva;
el silencio.
Heme aquí suspirando
como el que ama y se acuerda y está lejos.
Desamor
Me vio como se mira al través de un cristal
o del aire
o de nada.
Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.
Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.
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Poetisas latinoaméricanas
martes, 12 de enero de 2010
LUNAS CALCINADAS por LILIANA SAVOIA (poema)
Lágrimas cargadas de Incienso
llevan el torrente hacia las dunas
Misterios de ríos invisibles
que aletargados recorren
la tempestad azulina de la vida
Apenas separada de tu lado
Desde el exilio profundo de tus besos
Invento en un presente indefinido
puentes de soles de ceniza,
para cruzar el muro de los sueños.
Recojo Instrumentos que arrojan furia
rodando sudorosa por las almas en vigilia
La luna se arrastra por los cuerpos,
que calcinados esperan
el confín silencioso de los lamentos.
……………………………………….
Soy solo huesos que esperan con paciencia
la llegada irrevocable del silencio
Nombre completo: Liliana Savoia
Nacionalidad: Argentina
Con este poema participo en el segundo Concurso de Poesía de Heptagrama
viernes, 8 de enero de 2010
DETRAS DE LA PUERTA por MABEL DIAZ (poema)
Detrás de la puerta
Involuntarios espejos
descubren el llanto de la madrugada.
En la oscuridad del encierro
mueren de ceguera los sentimientos.
Los pies se aligeran
buscan desprenderse
del cruel cautiverio,
aunque abunden escollos
impidiendo los pasos,
porque tal vez
no siempre esto ocurra.
Aunque el mundo pretenda
trasladarse al revés,
la luz de los sueños
despejará el camino
y una lluvia de pétalos
obraran de señales.
Se anudarán las cortinas
que ocultan la mirada
renovando el deseo
de vivir la vida,
traspasar otros espejos
envolverse de magia
ser raíz que se yergue
engendrar la flor
que animará al viajero
trepar escaleras
negarse al temor de la incertidumbre
Aún queda tiempo
para mejorar el día
y ahuyentar al vacío
que acecha
detrás de la puerta.
Involuntarios espejos
descubren el llanto de la madrugada.
En la oscuridad del encierro
mueren de ceguera los sentimientos.
Los pies se aligeran
buscan desprenderse
del cruel cautiverio,
aunque abunden escollos
impidiendo los pasos,
porque tal vez
no siempre esto ocurra.
Aunque el mundo pretenda
trasladarse al revés,
la luz de los sueños
despejará el camino
y una lluvia de pétalos
obraran de señales.
Se anudarán las cortinas
que ocultan la mirada
renovando el deseo
de vivir la vida,
traspasar otros espejos
envolverse de magia
ser raíz que se yergue
engendrar la flor
que animará al viajero
trepar escaleras
negarse al temor de la incertidumbre
Aún queda tiempo
para mejorar el día
y ahuyentar al vacío
que acecha
detrás de la puerta.
TRES MICROCUENTOS DE ANA MARIA SHUA
130
Seamos realistas: una descarnada voz es todo lo que el teléfono nos brinda. Es necesario tener mucha imaginación y un exceso de confianza para postular siempre del otro lado un invariable cuerpo que la emite.
46
En un lugar que a veces es París me tienen secuestrada. En vez de correr hacia la derecha o la izquierda, las calles giran en redondo. Hay un notable exceso de escaleras. Elijo siempre las que van hacia arriba. Sin
embargo, por más que subo, no consigo emerger de abajo de la frazada. ¡Es tan duro Paris para los inmigrantes pobres!
61
Crece el porcentaje de oscuridad en el aire. Tan alto es que se condensa ya en gruesas gotas sobre las
superficies blancas. No sólo la respiro: puedo palparla con las yemas de los dedos en los objetos que me
rodean. En esta situación, será mejor mantener los ojos bien cerrados. Tanta oscuridad podría revelar
las imágenes que oculto detrás de los párpados.
de La Sueñera de Ana Maria Shua
Seamos realistas: una descarnada voz es todo lo que el teléfono nos brinda. Es necesario tener mucha imaginación y un exceso de confianza para postular siempre del otro lado un invariable cuerpo que la emite.
46
En un lugar que a veces es París me tienen secuestrada. En vez de correr hacia la derecha o la izquierda, las calles giran en redondo. Hay un notable exceso de escaleras. Elijo siempre las que van hacia arriba. Sin
embargo, por más que subo, no consigo emerger de abajo de la frazada. ¡Es tan duro Paris para los inmigrantes pobres!
61
Crece el porcentaje de oscuridad en el aire. Tan alto es que se condensa ya en gruesas gotas sobre las
superficies blancas. No sólo la respiro: puedo palparla con las yemas de los dedos en los objetos que me
rodean. En esta situación, será mejor mantener los ojos bien cerrados. Tanta oscuridad podría revelar
las imágenes que oculto detrás de los párpados.
de La Sueñera de Ana Maria Shua
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Escritoras argentinas
domingo, 3 de enero de 2010
ANA MARIA SHUA
Ana María Shua nació en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el 22 de abril del año 1951. Su primer libro, El sol y yo, fue publicado cuando tenía dieciséis años. Por ese libro de poemas recibió dos premios. Desde entonces ha publicado diecisiete libros. Ha trabajado en publicidad, periodismo y como guionista de películas cinematográficas. Estudió en la Universidad de Buenos Aires, donde recibió su Maestría en Artes y Literatura. En 1976, con el advenimiento de la dictadura militar, su familia se vio dividida por el exilio: su hermana y dos primos se vieron forzados a dejar el país, y Ana María decidió radicarse, por algún tiempo, en Francia, junto a su esposo. En Paris trabajó para una revista española publicada por Cambio16. De vuelta en la Argentina, su primera novela, Soy Paciente, recibió el Primer premio del concurso internacional de narrativa de Editorial Losada. Un año más tarde publicó Los días de pesca (historias cortas) y en el año 1984 la novela Los amores de Laurita. Sus dos primeras novelas fueron llevadas al cine, en lo que marcó el comienzo de su trabajo como guionista en ese género del arte. Estas mismas novelas fueron traducidas al italiano y al alemán. La sueñera (1984) es un libro difícil de clasificar: “historias brevísimas” podría ser la mejor definición. Este libro, que fue el menos vendido de sus libros, fue uno de los más elogiados por la crítica. En 1988 escribió una nueva colección de historias cortas (Viajando se conoce gente) y comenzó su carrera en la literatura infantil, con los libros La batalla entre los elefantes y los cocodrilos y Expedición al Amazonas, a los que seguirían otros como La fábrica del Terror (1990) y La puerta para salir del mundo (1992). Sus libros infantiles han sido reconocidos y premiados en la Argentina, Estados Unidos, Venezuela y Alemania. En el año 1992 publicó un nuevo libro de historias brevísimas titulado Casa de Geishas. Entre 1993 y 1995, publicó varios libros relacionados a la cultura y a las tradiciones judías: Risas y emociones de la cocina judía, Cuentos judíos con fantasmas y demonios y El pueblo de los tontos. En 1993 recibió la beca Guggenheim, para trabajar en su novela El libro de los recuerdos. Ana María Shua es casada y tiene tres hijas.
Desde sus primeros poemas, reunidos en El sol y yo, ha publicado más de cuarenta libros. En 1980 ganó con su novela Soy Paciente el premio de la editorial Losada. Sus otras novelas son Los amores de Laurita, (llevada al cine), El libro de los recuerdos (Beca Guggenheim) y La muerte como efecto secundario (Premio Club de los XIII y Premio Municipal Ciudad de Buenos Aires en novela). Cuatro de sus libros abordan el microrrelato: La sueñera, Casa de Geishas, Botánica del caos y Temporada de fantasmas.
También ha escrito libros de cuentos: Los días de pesca, Viajando se conoce gente y Como una buena madre. Con Miedo en el sur obtuvo el Premio Municipal Ciudad de Buenos Aires en el género cuento.
Recibió varios premios nacionales e internacionales por su producción infantil-juvenil. Sus cuentos figuran en antologías editadas en diversos países del mundo. Algunas de sus novelas han sido publicadas en Brasil, España, Italia, Alemania y los Estados Unidos.
Una especialista en el género literario micro relato
Esta autora es considerada como una gran especialista en el género narrativo del micro relato (o también llamados cuentos brevísimos), que son historias de apenas dos o tres líneas de extensión. Cuatro de sus libros pertenecen a esta modalidad del cuento: La sueñera, Casa de Geishas, Botánica del caos y Temporada de fantasmas.
Bibliografía
Libros para adultos
Novelas
Soy paciente. Buenos Aires, Editorial Losada, 1980. Reeditada en la colección Maestros de la literatura contemporánea; Buenos Aires, Editorial Altaya, 1996 y luego por Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1996.
Los amores de Laurita. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1984.
El libro de los recuerdos. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1994.
La muerte como efecto secundario. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1997.
Cuentos
Los días de pesca. Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 1981.
Viajando se conoce gente. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1988.
Como una buena madre. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2001.
Historias verdaderas. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2004.
Micro relato
La sueñera. Buenos Aires. Editorial Minotauro, 1984.
Casa de geishas. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1992.
Botánica del caos. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2000.
Temporada de fantasmas. Madrid, Editorial Páginas de Espuma, 2004.
Poesía
El sol y yo. Buenos Aires, Edición de la autora, 1967.
Humor
El marido argentino promedio. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1991.
Risas y emociones de la cocina judía. Buenos Aires, Grupo Editorial Shalom, 1993.
Antologías y algo más
El pueblo de los tontos. Humor tradicional judío. Buenos Aires, Editorial Alfaguara, 1995.
Sabiduría popular judía. Buenos Aires, Editorial Ameghino, 1997.
Cabras, mujeres y mulas. Antología de la misoginia en la literatura popular. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1998.
Como agua del manantial. Antología de coplas populares. Buenos Aires, Editorial Ameghino, 1998.
Antología del amor apasionado. En colaboración con Alicia Steimberg. Buenos Aires, Editorial Alfaguara, 1999.
Para decir te quiero. Poesía amorosa. Buenos Aires, Ediciones Colihue, 2002.
El libro de los pecados, los vicios y las virtudes. Buenos Aires, Editorial Alfaguara, 2002.
Libros prohibidos. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2003.
El libro del ingenio y la sabiduría. Buenos Aires, Editorial Alfaguara, 2003.
Guiones y teatro
Los amores de Laurita. Film dirigido por Antonio Ottone, protagonizado por Alicia Zanca y Víctor Laplace. Estrenado en 1986.
Soy paciente. Film dirigido por Rodolfo Corral, protagonizado por Rodolfo Ranni, Oscar Martínez y Gabriela Acher. Se rodó en 1986 y nunca fue estrenado.
Una señora de carne. Espectáculo de danza estrenado por la compañía de Nora Codina en el Teatro Nacional Cervantes (Buenos Aires, Argentina), en 1991.
Dónde estás amor de mi vida, que no te puedo encontrar. Film dirigido por Juan José Jusid, protagonizado por Susú Pecoraro y Oscar Martínez. Estrenado en 1991.
En Varietei con limene. Estrenada en 1995, como parte del espectáculo, los textos de "La tía Judith", "El dibbuk", "Pajarito Peisajóvich".
La sueñera. Espectáculo estrenado en el 2000 por Lauro Campos, en el teatro La Trinidad Guevara de Rosario, provincia de Santa Fe (Argentina).
Participación en obras colectivas
Varios de sus cuentos figuran en antologías argentinas y en recopilaciones publicadas en Canadá, Estados Unidos, Holanda, España, Italia, Inglaterra, Alemania, Suiza, México, Chile, Suecia y Serbia.
Periódicos y revistas
Colaboradora de muy diversas publicaciones periodísticas: La Nación, Clarín, Página/12, Playboy, Mujer, Gente, Página/30, Noticias, entre otras.
Libros infantiles y juveniles (reseña)
La sueñera. Buenos Aires, Editorial Minotauro, 1984 (Cuentos brevísimos). Reeditado, con ilustraciones de Ana Luisa Stok, por Editorial Alfaguara, Buenos Aires, 1996; Colección Alfaguara Juvenil. Serie Roja.
La batalla entre los elefantes y los cocodrilos. Ilustraciones de Alicia Charré. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1988. Colección Pan Flauta. (Cuento)
Expedición al Amazonas. Ilustraciones de Mónica Ugarte. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1988. Colección Pan Flauta. (Cuento)
La fábrica del terror. Ilustraciones de Jorge Sanzol. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1991. Colección Especiales. (Cuentos)
La puerta para salir del mundo. Ilustraciones de Coca Franco. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1992. Colección Pan Flauta. (Cuento)
Cuentos judíos con fantasmas y demonios. Ilustraciones de Mariza Dias Costa. Buenos Aires, Grupo Editorial Shalom, 1994 (Cuentos). Reeditado por Editorial Alfaguara con el título Cuentos con fantasmas y demonios. De la tradición judía, con ilustraciones de Jorge Sanzol, Buenos Aires, 2000, colección Alfaguara Juvenil.
La fábrica del terror II. Ilustraciones de Jorge Sanzol. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1998. Colección Especiales. (Cuentos)
Su obra:
Teóloga
En el siglo Vll después de Cristo, un grupo de teólogos bávaros discute sobre el sexo de los ángeles. Obviamente, no se admite que las mujeres (por entonces ni siquiera era seguro que tuvieran alma) sean capaces de discutir materias teologales. Sin embargo uno de ellos es una mujer hábilmente disfrazada. Afirma con mucha energía que los ángeles sólo pueden pertenecer al sexo masculino. Sabe, pero no lo dice, que entre ellos habrá mujeres disfrazadas.
de "Casa de Geishas", de Ana María Shua. © 1992 Editorial Sudamericana
Doncella y unicornio I
Hay quienes suponen agotado el tema del unicornio y la doncella por extinción de ambas especies. Sin embargo el diario de hoy publica la fotografía de un caballo con un manchón sanguinolento sobre la frente. El animal asegura haber sido, hasta pocas horas antes de la toma, una auténtica doncella.
de "Casa de Geishas", de Ana María Shua. © 1992 Editorial Sudamericana
La Que No Está
Ninguna tiene tanto éxito como La Que No Está. Aunque todavía es joven, muchos años de práctica consciente la han perfeccionado en el sutilísimo arte de la ausencia. Los que preguntan por ella terminan por conformarse con otra cualquiera, a la que toman distraídos, tratando de imaginar que tienen entre sus brazos a la mejor, a la única, a La Que No Está.
de "Casa de Geishas", de Ana María Shua. © 1992 Editorial Sudamericana
¡Arriad el foque!, ordena el capitán. ¡Arriad el foque!, repite el segundo. ¡Orzad a estribor!, grita el capitán. ¡Orzad a estribor!, repite el segundo. ¡Cuidado con el bauprés!, grita el capitán. ¡El bauprés!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitán. ¡El palo de mesana!, repite el segundo. Entretanto, la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique sin remedio.
de " La Sureña " Ana Maria Shua
Desde sus primeros poemas, reunidos en El sol y yo, ha publicado más de cuarenta libros. En 1980 ganó con su novela Soy Paciente el premio de la editorial Losada. Sus otras novelas son Los amores de Laurita, (llevada al cine), El libro de los recuerdos (Beca Guggenheim) y La muerte como efecto secundario (Premio Club de los XIII y Premio Municipal Ciudad de Buenos Aires en novela). Cuatro de sus libros abordan el microrrelato: La sueñera, Casa de Geishas, Botánica del caos y Temporada de fantasmas.
También ha escrito libros de cuentos: Los días de pesca, Viajando se conoce gente y Como una buena madre. Con Miedo en el sur obtuvo el Premio Municipal Ciudad de Buenos Aires en el género cuento.
Recibió varios premios nacionales e internacionales por su producción infantil-juvenil. Sus cuentos figuran en antologías editadas en diversos países del mundo. Algunas de sus novelas han sido publicadas en Brasil, España, Italia, Alemania y los Estados Unidos.
Una especialista en el género literario micro relato
Esta autora es considerada como una gran especialista en el género narrativo del micro relato (o también llamados cuentos brevísimos), que son historias de apenas dos o tres líneas de extensión. Cuatro de sus libros pertenecen a esta modalidad del cuento: La sueñera, Casa de Geishas, Botánica del caos y Temporada de fantasmas.
Bibliografía
Libros para adultos
Novelas
Soy paciente. Buenos Aires, Editorial Losada, 1980. Reeditada en la colección Maestros de la literatura contemporánea; Buenos Aires, Editorial Altaya, 1996 y luego por Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1996.
Los amores de Laurita. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1984.
El libro de los recuerdos. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1994.
La muerte como efecto secundario. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1997.
Cuentos
Los días de pesca. Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 1981.
Viajando se conoce gente. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1988.
Como una buena madre. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2001.
Historias verdaderas. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2004.
Micro relato
La sueñera. Buenos Aires. Editorial Minotauro, 1984.
Casa de geishas. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1992.
Botánica del caos. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2000.
Temporada de fantasmas. Madrid, Editorial Páginas de Espuma, 2004.
Poesía
El sol y yo. Buenos Aires, Edición de la autora, 1967.
Humor
El marido argentino promedio. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1991.
Risas y emociones de la cocina judía. Buenos Aires, Grupo Editorial Shalom, 1993.
Antologías y algo más
El pueblo de los tontos. Humor tradicional judío. Buenos Aires, Editorial Alfaguara, 1995.
Sabiduría popular judía. Buenos Aires, Editorial Ameghino, 1997.
Cabras, mujeres y mulas. Antología de la misoginia en la literatura popular. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1998.
Como agua del manantial. Antología de coplas populares. Buenos Aires, Editorial Ameghino, 1998.
Antología del amor apasionado. En colaboración con Alicia Steimberg. Buenos Aires, Editorial Alfaguara, 1999.
Para decir te quiero. Poesía amorosa. Buenos Aires, Ediciones Colihue, 2002.
El libro de los pecados, los vicios y las virtudes. Buenos Aires, Editorial Alfaguara, 2002.
Libros prohibidos. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 2003.
El libro del ingenio y la sabiduría. Buenos Aires, Editorial Alfaguara, 2003.
Guiones y teatro
Los amores de Laurita. Film dirigido por Antonio Ottone, protagonizado por Alicia Zanca y Víctor Laplace. Estrenado en 1986.
Soy paciente. Film dirigido por Rodolfo Corral, protagonizado por Rodolfo Ranni, Oscar Martínez y Gabriela Acher. Se rodó en 1986 y nunca fue estrenado.
Una señora de carne. Espectáculo de danza estrenado por la compañía de Nora Codina en el Teatro Nacional Cervantes (Buenos Aires, Argentina), en 1991.
Dónde estás amor de mi vida, que no te puedo encontrar. Film dirigido por Juan José Jusid, protagonizado por Susú Pecoraro y Oscar Martínez. Estrenado en 1991.
En Varietei con limene. Estrenada en 1995, como parte del espectáculo, los textos de "La tía Judith", "El dibbuk", "Pajarito Peisajóvich".
La sueñera. Espectáculo estrenado en el 2000 por Lauro Campos, en el teatro La Trinidad Guevara de Rosario, provincia de Santa Fe (Argentina).
Participación en obras colectivas
Varios de sus cuentos figuran en antologías argentinas y en recopilaciones publicadas en Canadá, Estados Unidos, Holanda, España, Italia, Inglaterra, Alemania, Suiza, México, Chile, Suecia y Serbia.
Periódicos y revistas
Colaboradora de muy diversas publicaciones periodísticas: La Nación, Clarín, Página/12, Playboy, Mujer, Gente, Página/30, Noticias, entre otras.
Libros infantiles y juveniles (reseña)
La sueñera. Buenos Aires, Editorial Minotauro, 1984 (Cuentos brevísimos). Reeditado, con ilustraciones de Ana Luisa Stok, por Editorial Alfaguara, Buenos Aires, 1996; Colección Alfaguara Juvenil. Serie Roja.
La batalla entre los elefantes y los cocodrilos. Ilustraciones de Alicia Charré. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1988. Colección Pan Flauta. (Cuento)
Expedición al Amazonas. Ilustraciones de Mónica Ugarte. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1988. Colección Pan Flauta. (Cuento)
La fábrica del terror. Ilustraciones de Jorge Sanzol. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1991. Colección Especiales. (Cuentos)
La puerta para salir del mundo. Ilustraciones de Coca Franco. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1992. Colección Pan Flauta. (Cuento)
Cuentos judíos con fantasmas y demonios. Ilustraciones de Mariza Dias Costa. Buenos Aires, Grupo Editorial Shalom, 1994 (Cuentos). Reeditado por Editorial Alfaguara con el título Cuentos con fantasmas y demonios. De la tradición judía, con ilustraciones de Jorge Sanzol, Buenos Aires, 2000, colección Alfaguara Juvenil.
La fábrica del terror II. Ilustraciones de Jorge Sanzol. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1998. Colección Especiales. (Cuentos)
Su obra:
Teóloga
En el siglo Vll después de Cristo, un grupo de teólogos bávaros discute sobre el sexo de los ángeles. Obviamente, no se admite que las mujeres (por entonces ni siquiera era seguro que tuvieran alma) sean capaces de discutir materias teologales. Sin embargo uno de ellos es una mujer hábilmente disfrazada. Afirma con mucha energía que los ángeles sólo pueden pertenecer al sexo masculino. Sabe, pero no lo dice, que entre ellos habrá mujeres disfrazadas.
de "Casa de Geishas", de Ana María Shua. © 1992 Editorial Sudamericana
Doncella y unicornio I
Hay quienes suponen agotado el tema del unicornio y la doncella por extinción de ambas especies. Sin embargo el diario de hoy publica la fotografía de un caballo con un manchón sanguinolento sobre la frente. El animal asegura haber sido, hasta pocas horas antes de la toma, una auténtica doncella.
de "Casa de Geishas", de Ana María Shua. © 1992 Editorial Sudamericana
La Que No Está
Ninguna tiene tanto éxito como La Que No Está. Aunque todavía es joven, muchos años de práctica consciente la han perfeccionado en el sutilísimo arte de la ausencia. Los que preguntan por ella terminan por conformarse con otra cualquiera, a la que toman distraídos, tratando de imaginar que tienen entre sus brazos a la mejor, a la única, a La Que No Está.
de "Casa de Geishas", de Ana María Shua. © 1992 Editorial Sudamericana
¡Arriad el foque!, ordena el capitán. ¡Arriad el foque!, repite el segundo. ¡Orzad a estribor!, grita el capitán. ¡Orzad a estribor!, repite el segundo. ¡Cuidado con el bauprés!, grita el capitán. ¡El bauprés!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitán. ¡El palo de mesana!, repite el segundo. Entretanto, la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique sin remedio.
de " La Sureña " Ana Maria Shua
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Escritoras argentinas
miércoles, 16 de diciembre de 2009
ALEJANDRA PIZARNIK
Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires, el 29 de Abril de 1936, en una familia de inmigrantes de europa oriental. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires y, mas tarde, pintura con Juan Batlle Planas. Entre 1960 y 1964, Pizarnik vivió en París donde trabajó para la revista "Cuadernos" y algunas editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé, e Yves Bonnefoy, y estudió historia de la religión y literatura francesa en la Sorbona. Luego de su retorno a Buenos Aires, Pizarnik publicó tres de sus principales volúmenes, "Los trabajos y las noches", "Extracción de la piedra de locura" y "El infierno musical", así como su trabajo en prosa "La condesa sangrienta". En 1969 recibió una beca Guggenheim, y en 1971 una Fullbright. Estando en París trabajó un año para la revista Cuadernos para la liberación de la cultura como correctora de pruebas y colaboró con numerosas revistas de poesía y literatura americanas y europeas, como también con traducciones, entre otras, de Ives Bonnefoy y de Marguerite Duras.
Cuando regresó a Buenos Aires, publicó sus libros más importantes, "Los trabajos y las noches","Extracción de la piedra de la locura" y "El infierno musical". En 1968 obtuvo la beca Guggenheim y viajó brevemente a Nueva York y París. Por causa de sus continuas depresiones y tentativas de suicidio (en 1970 y 1972), pasó semirrecluida sus últimos años.Estuvo internada cinco meses en el hospital psiquiátrico Pirovano (Buenos Aires) y en un permiso para pasar el fin de semana en su casa, se quitó la vida con una sobredosis de seconal sódico. Fué el 25 de septiembre de 1972, tenía treinta y seis años de edad
Se le ha atribuido un romance con la escritora Silvina Ocampo, quien le dedicó Ejércitos de la oscuridad, que redactó en un cuaderno regalado por Pizarnik.
Libros publicados
Publicó siete libros de poemas:
* La tierra más ajena (1955)
* La última inocencia (1956)
* Las aventuras perdidas (1958)
* Árbol de Diana (1962)
* Los trabajos y las noches (1965)
* Extracción de la piedra de locura (1968)
* El infierno musical (1971)
y un libro en prosa poética:
* La Condesa Sangrienta (1966 y 1971)
POEMAS
SALVACIÓN
Se fuga la isla
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta
Ahora
es el fuego sometido
Ahora
es la carne
la hoja
la piedra
pérdidos en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilación
que purifica la caída de la noche
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.
( de La última inocencia, 1956)
CAMINOS DEL ESPEJO
I
Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.
II
Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde
filoso de la noche.
III
Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.
IV
Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.
V
Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona
el viento en el umbral.
VI
Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.
VII
La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.
VIII
Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.
IX
Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.
X
Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé.
Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.
XI
Al negro sol del silencio las palabras se doraban.
XII
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola.
Hay alguien aquí que tiembla.
XIII
Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo?
Deseaba un silencio perfecto.
Por eso hablo.
XIV
La noche tiene la forma de un grito de lobo.
XV
Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy.
Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.
XVI
Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba
no vi otra cosa que a mí misma.
XVII
Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.
XVIII
Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.
XIX
Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra
la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo,
he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.
CENIZAS
La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su rostro
con música.
Pronto nos iremos
Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas.
¿Qué haré conmigo?
Porque a Ti te debo lo que soy
Pero no tengo mañana
Porque a Ti te...
La noche sufre.
LA CARENCIA
Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.
Cuando regresó a Buenos Aires, publicó sus libros más importantes, "Los trabajos y las noches","Extracción de la piedra de la locura" y "El infierno musical". En 1968 obtuvo la beca Guggenheim y viajó brevemente a Nueva York y París. Por causa de sus continuas depresiones y tentativas de suicidio (en 1970 y 1972), pasó semirrecluida sus últimos años.Estuvo internada cinco meses en el hospital psiquiátrico Pirovano (Buenos Aires) y en un permiso para pasar el fin de semana en su casa, se quitó la vida con una sobredosis de seconal sódico. Fué el 25 de septiembre de 1972, tenía treinta y seis años de edad
Se le ha atribuido un romance con la escritora Silvina Ocampo, quien le dedicó Ejércitos de la oscuridad, que redactó en un cuaderno regalado por Pizarnik.
Libros publicados
Publicó siete libros de poemas:
* La tierra más ajena (1955)
* La última inocencia (1956)
* Las aventuras perdidas (1958)
* Árbol de Diana (1962)
* Los trabajos y las noches (1965)
* Extracción de la piedra de locura (1968)
* El infierno musical (1971)
y un libro en prosa poética:
* La Condesa Sangrienta (1966 y 1971)
POEMAS
SALVACIÓN
Se fuga la isla
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta
Ahora
es el fuego sometido
Ahora
es la carne
la hoja
la piedra
pérdidos en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilación
que purifica la caída de la noche
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.
( de La última inocencia, 1956)
CAMINOS DEL ESPEJO
I
Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.
II
Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde
filoso de la noche.
III
Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.
IV
Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.
V
Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona
el viento en el umbral.
VI
Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.
VII
La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.
VIII
Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.
IX
Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.
X
Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé.
Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.
XI
Al negro sol del silencio las palabras se doraban.
XII
Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola.
Hay alguien aquí que tiembla.
XIII
Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo?
Deseaba un silencio perfecto.
Por eso hablo.
XIV
La noche tiene la forma de un grito de lobo.
XV
Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy.
Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.
XVI
Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba
no vi otra cosa que a mí misma.
XVII
Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.
XVIII
Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.
XIX
Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra
la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo,
he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.
CENIZAS
La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su rostro
con música.
Pronto nos iremos
Arcano sueño
antepasado de mi sonrisa
el mundo está demacrado
y hay candado pero no llaves
y hay pavor pero no lágrimas.
¿Qué haré conmigo?
Porque a Ti te debo lo que soy
Pero no tengo mañana
Porque a Ti te...
La noche sufre.
LA CARENCIA
Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.
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Escritoras argentinas
EROS AL DESTIERRO por PATRICIA TORRES
Eros al destierroHoy comenzó el día como otras veces y diferente a las demás. La movilidad adormecida, los deseos flacos y la mente blanca. Una sensación extraña reinaba sobre las cosas, opacándolas, destiñendo los colores.
Las palabras perdieron significado y la esperanza no se asomó. Es mejor, pensé, si me detengo en la esperanza me sumerjo a la espera inmóvil, del que desea las cosas que tal vez no lleguen. Esperanza en espera, esperanza estática y movilizadora del motor que activa, paralelo y perpendicular a la espera.
Sin esperanza, sin deseos, con los sueños que resecos aplasté hasta triturar, me senté a llorar. Los ojos inundados, rebalsaron lágrimas que se fueron secando y quedé sin llanto, dando sepultura a un sueño, esparciendo sus cenizas en el viento.
Estoy de duelo y tan sólo permito que duela, como duele el adiós, como duele que te muerda tu perro aunque no alcance a lastimarte, como duele lo que se oculta al hablar o lo que se dice al callar.
Junto a la muerte de mi sueño también he muerto bastante, colocaré dos monedas en mis ojos para que mi alma no se escape por ellos. Me acostaré en la hoguera que alguien la encenderá.
Tal vez, el barquero resuelva llevarme… y es acá, donde la esperanza aletargada en la estéril espera del que espera y no reacciona, toma vida y no sólo espera, se pone en movimiento y desea que alguien se atreva a burlar al barquero, lo cruce a la otra orilla, para que me rescate del mundo de los muertos y me devuelva a la vida.
lunes, 7 de diciembre de 2009
Hilda Hilst (poeta brasileña) Reseña biográfica y algunos poemas
Hilda Hilst nace en una ciudad al interior de Sao Paulo llamada Jaú, de la que muy tempranamente tuvo que partir ya que su padre, el poeta y periodista Apolonio de Almeida, sufría de esquizofrenia y debió ser internado en una clínica en Campinas, del mismo Sao Paulo. Es en esa ciudad en donde Hilst ingresa a un internado de religiosas en el que pasa ocho años, incorporándose más tarde a la Escuela de Derecho de la Universidad de Sao Paulo. Desde muy joven, Hilda Hilst escandaliza a la alta sociedad ejecutando variadas performances e instalaciones de arte a favor del feminismo.
Sus primeros libros, "Presagio" y "Balada de Alzira" son publicados en 1950 y 1951 respectivamente y se titula de abogado en 1952. En 1957 viaja a Europa en donde se hace pasar por periodista para poder entrevistar y conocer a personajes como Marlon Brando. Ya de vuelta en Brasil publica en 1959 los libros "Escritura de la poesía del silencio" y "Trovas de amor para un muy amado señor" en los que ya aparecerán pequeños rasgos de poesía mística con tono erótico. Mientras estas publicaciones tenían lugar, Hilda Hilst disfrutaba de una intensa vida social de la cual decide alejarse tras la lectura del griego Nikos Kazantzakis, quien apela a la importancia del desapego mundano como vía para llegar al conocimiento. Así, se traslada a la parcela "Casa del Sol" junto al el escultor Dante Casarini en 1966. Hacia 1969 escribe "Poseído" y "La rata en la pared", iniciando una serie de ocho piezas teatrales.
Tras publicar numerosas obras de teatro y poesía, Hilda Hilst comienza en la década de los noventa a irrumpir en un género que ella misma denomina como pornográfico, que tiene por objetivo cuestionarse los valores sociales mediante la erotización. Esta escritora llegará a la conclusión de lo que realmente es obseno en la sociedad no es el exhibicionismo sexual, sino la guerra y el hambre que el ser humano permite; en fin, la aristocracia misma con sus propias reglas. Por ello es que edita "El cuaderno rosa de Lori Lamby" en 1990, que consiste en una alegoría erótica de la sociedad burlándose de la existencia humana. A esta le seguirán las publicaciones de "Cuentos de escarnio / Textos grotescos" (1990), "Cartas de un seductor" (1991) y "Bufonas" (1992) escritos en forma de sátira, riéndose de la presencia del capitalismo en la literatura. En el año 2001 la editorial brasileña "Globo" decide publicar la obra completa de Hilda Hilst, en la cual se incluye
"La obsena Señora D" de la cual dice: "Nadie sabe hasta hoy qué es lo obsceno. Obscena para mí es la miseria, el hambre, la crueldad. Nuestra época es obscena". A esta obra se agregarán "La muerte. Odas mínimas" y "Baladas", ambas del 2002.
Hilda Hilst muere en la tranquilidad de "Casa del Sol" en Campinas a los 73 años en el año 2004. Actualmente su obra está siendo rescatada en Hispanoamérica gracias a las traducciones hechas por el poeta chileno Leo Lobos.
OBRA:
* Presságio (1950)
* Balada de Alzira (1955)
* Balada do festival (1956)
* Roteiro do silêncio (1959)
* Ficções (1977)
* Tu não te moves de ti (1980)
* A obscena senhora D (1982)
* Cantares de perda e predileção (1983)
* Poemas malditos, gozosos e devotos (1984)
* Sobre a tua grande face (1986)
* Amavisse (1989)
* Alcoólicas (1990)
* Do desejo (1992)
* Bufólicas (1992)
* Cantares do sem nome e de partidas (1995)
POEMAS: ¿Soy yo esta mujer que anda conmigo...?
Hilda Hilst
Somos iguales a la muerte. Ignorados y puros.
Y mucho después (cuando el cansancio brote de
nuestras alas) seremos pájaros blancos
en procura de un Dios.
Hilda Hilst
“DA MORTE. ODES MÍNIMAS”
XXII
No me busques ahí
Donde los vivos visitan
A los llamados muertos.
Búscame
Dentro de las grandes aguas
En las plazas
En el fuego corazón
Entre caballos, perros,
En los arrozales, en el arroyo
O junto a los pájaros
O en el reflejo
De otro alguien,
Subiendo un duro camino
Piedra, semilla, sal
Pasos de la vida. Búscame ahí.
Viva.
En: Da morte. Odes mínimas (1980)
“PRELÚDIOS-INTENSOS PARA OS DESMEMORIADOS DO AMOR”
IV
¿Qué boca ha de roer el tiempo? ¿Qué rostro
ha de llegar después del mío? ¿Cuantas veces
el tejido leve de mi soplo ha de posarse
sobre la blancura agitada de tu pecho?
¿Atravesáremos juntos las grandes espirales
la arteria extendida del silencio, el vacío
la planicie del tiempo?
Cuantas veces dirás: vida, estrella vespertina, magna-marina
y cuantas veces diré: eres mío. Y en las distendidas
tardes, de largas lunas, de madrugadas agónicas
sin poder tocarte. Cuantas veces, amor
Una nueva vertiente ha de nacer en ti
y cuantas han de morir en mí.
En: Júbilo, memória, noviciado da paixão (1974)
“VIA VAZIA”
VIII
Descansa.
El hombre ya se hizo
El oscuro ciego rabioso animal
Que pretendías.
En: Amavisse. (1989)
“DO AMOR CONTENTE E MUITO DESCONTENTE”
XVI
No es verdad.
No todo fue tierra y sexo
en mí
si soy poeta
es porque también
se hablar de amor
suavemente.
Y como nadie sé
acariciar
la cabeza de un perro
en la madrugada.
En: Roteiro do silêncio. (1959)
“DA MORTE. ODES MÍNIMAS”
V
Turgente-mínima
¿Cómo vendrás muerte mía?
Intrincada. En los nudos.
En un pasadizo de líneas.
¿Cómo vendrás?
En los caracoles, en la semilla.
En sepia, en rosa mordiente
¿Enmarcarte cómo?
Afilada
Hiriendo como las estacas
O dulcísima lamiendo
¿Cómo me tomarás?
En: Da morte odas mínimas (1980)
Sus primeros libros, "Presagio" y "Balada de Alzira" son publicados en 1950 y 1951 respectivamente y se titula de abogado en 1952. En 1957 viaja a Europa en donde se hace pasar por periodista para poder entrevistar y conocer a personajes como Marlon Brando. Ya de vuelta en Brasil publica en 1959 los libros "Escritura de la poesía del silencio" y "Trovas de amor para un muy amado señor" en los que ya aparecerán pequeños rasgos de poesía mística con tono erótico. Mientras estas publicaciones tenían lugar, Hilda Hilst disfrutaba de una intensa vida social de la cual decide alejarse tras la lectura del griego Nikos Kazantzakis, quien apela a la importancia del desapego mundano como vía para llegar al conocimiento. Así, se traslada a la parcela "Casa del Sol" junto al el escultor Dante Casarini en 1966. Hacia 1969 escribe "Poseído" y "La rata en la pared", iniciando una serie de ocho piezas teatrales.
Tras publicar numerosas obras de teatro y poesía, Hilda Hilst comienza en la década de los noventa a irrumpir en un género que ella misma denomina como pornográfico, que tiene por objetivo cuestionarse los valores sociales mediante la erotización. Esta escritora llegará a la conclusión de lo que realmente es obseno en la sociedad no es el exhibicionismo sexual, sino la guerra y el hambre que el ser humano permite; en fin, la aristocracia misma con sus propias reglas. Por ello es que edita "El cuaderno rosa de Lori Lamby" en 1990, que consiste en una alegoría erótica de la sociedad burlándose de la existencia humana. A esta le seguirán las publicaciones de "Cuentos de escarnio / Textos grotescos" (1990), "Cartas de un seductor" (1991) y "Bufonas" (1992) escritos en forma de sátira, riéndose de la presencia del capitalismo en la literatura. En el año 2001 la editorial brasileña "Globo" decide publicar la obra completa de Hilda Hilst, en la cual se incluye
"La obsena Señora D" de la cual dice: "Nadie sabe hasta hoy qué es lo obsceno. Obscena para mí es la miseria, el hambre, la crueldad. Nuestra época es obscena". A esta obra se agregarán "La muerte. Odas mínimas" y "Baladas", ambas del 2002.
Hilda Hilst muere en la tranquilidad de "Casa del Sol" en Campinas a los 73 años en el año 2004. Actualmente su obra está siendo rescatada en Hispanoamérica gracias a las traducciones hechas por el poeta chileno Leo Lobos.
OBRA:
* Presságio (1950)
* Balada de Alzira (1955)
* Balada do festival (1956)
* Roteiro do silêncio (1959)
* Ficções (1977)
* Tu não te moves de ti (1980)
* A obscena senhora D (1982)
* Cantares de perda e predileção (1983)
* Poemas malditos, gozosos e devotos (1984)
* Sobre a tua grande face (1986)
* Amavisse (1989)
* Alcoólicas (1990)
* Do desejo (1992)
* Bufólicas (1992)
* Cantares do sem nome e de partidas (1995)
POEMAS: ¿Soy yo esta mujer que anda conmigo...?
Hilda Hilst
Somos iguales a la muerte. Ignorados y puros.
Y mucho después (cuando el cansancio brote de
nuestras alas) seremos pájaros blancos
en procura de un Dios.
Hilda Hilst
“DA MORTE. ODES MÍNIMAS”
XXII
No me busques ahí
Donde los vivos visitan
A los llamados muertos.
Búscame
Dentro de las grandes aguas
En las plazas
En el fuego corazón
Entre caballos, perros,
En los arrozales, en el arroyo
O junto a los pájaros
O en el reflejo
De otro alguien,
Subiendo un duro camino
Piedra, semilla, sal
Pasos de la vida. Búscame ahí.
Viva.
En: Da morte. Odes mínimas (1980)
“PRELÚDIOS-INTENSOS PARA OS DESMEMORIADOS DO AMOR”
IV
¿Qué boca ha de roer el tiempo? ¿Qué rostro
ha de llegar después del mío? ¿Cuantas veces
el tejido leve de mi soplo ha de posarse
sobre la blancura agitada de tu pecho?
¿Atravesáremos juntos las grandes espirales
la arteria extendida del silencio, el vacío
la planicie del tiempo?
Cuantas veces dirás: vida, estrella vespertina, magna-marina
y cuantas veces diré: eres mío. Y en las distendidas
tardes, de largas lunas, de madrugadas agónicas
sin poder tocarte. Cuantas veces, amor
Una nueva vertiente ha de nacer en ti
y cuantas han de morir en mí.
En: Júbilo, memória, noviciado da paixão (1974)
“VIA VAZIA”
VIII
Descansa.
El hombre ya se hizo
El oscuro ciego rabioso animal
Que pretendías.
En: Amavisse. (1989)
“DO AMOR CONTENTE E MUITO DESCONTENTE”
XVI
No es verdad.
No todo fue tierra y sexo
en mí
si soy poeta
es porque también
se hablar de amor
suavemente.
Y como nadie sé
acariciar
la cabeza de un perro
en la madrugada.
En: Roteiro do silêncio. (1959)
“DA MORTE. ODES MÍNIMAS”
V
Turgente-mínima
¿Cómo vendrás muerte mía?
Intrincada. En los nudos.
En un pasadizo de líneas.
¿Cómo vendrás?
En los caracoles, en la semilla.
En sepia, en rosa mordiente
¿Enmarcarte cómo?
Afilada
Hiriendo como las estacas
O dulcísima lamiendo
¿Cómo me tomarás?
En: Da morte odas mínimas (1980)
jueves, 3 de diciembre de 2009
BLANCA VARELA
Blanca Varela (1926-2009)
Poeta, traductora, periodista eventual.
Nacida en el seno de una familia de escritores y artistas . En 1943, ingresa a la Universidad de San Marcos para estudiar Letras y Educación. Allí conoce a Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Francisco Bendezú y de quien sería su esposo, el pintor Fernando de Szyszlo, al tiempo que comienza a asistir a la tertulia de Peña Pancho Fierro, dirigido por Alicia y Celia Bustamante. En 1949, los esposos parten rumbo a Francia. . Una vez en París conocen a Octavio Paz. En 1954, viajan a Florencia, para volver al Perú un año más tarde. Entre 1957 y 1960 se instalan en Washington, D.C., donde Varela vivirá de hacer traducciones y eventuales trabajos de periodismo. Es también en 1957 cuando Salazar Bondy y Alejandro Romualdo la incluyen en su Antología general de la poesía peruana. De 1977 a 1979 Varela es secretaria general del Centro Peruano del PEN Club Internacional, y en calidad de tal acude a los congresos de Hamburgo (1977), Estocolmo (1978) y Río de Janeiro (1979). De 1974 a 1997 representó en el Perú a la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica. Además ha colaborado en numerosas revistas del Perú y el extranjero.
Publicó: Ese puerto existe (1959), Luz de día (1963), Valses y otras falsas confesiones (1972), Canto villano (1978), Camino a Babel – Antología (1986), Canto villano – Poesía reunida (1986), Poesía escogida 1949-1991 (1993), Del orden de las cosas (1993), Ejercicios materiales (1993), El libro de barro (1993), Canto villano (Poesía reunida, 1949-1994) (1986), Como Dios en la nada (Antología 1949-1998) (1999), Concierto animal (1999).
un árbol.
El temor inventa el vuelo.
El desierto familiar me acoge.
Alguien me observa con indiferencia.
DESTIEMPO
I
Se fue el día,
las escamas del sueño giran.
EL MAR PLIEGA LAS ALAS AL ATARDECER
(fotografía de este poema: Ocaso de Manuel Aresti en Café del Mar)
Poeta, traductora, periodista eventual.
Nacida en el seno de una familia de escritores y artistas . En 1943, ingresa a la Universidad de San Marcos para estudiar Letras y Educación. Allí conoce a Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Francisco Bendezú y de quien sería su esposo, el pintor Fernando de Szyszlo, al tiempo que comienza a asistir a la tertulia de Peña Pancho Fierro, dirigido por Alicia y Celia Bustamante. En 1949, los esposos parten rumbo a Francia. . Una vez en París conocen a Octavio Paz. En 1954, viajan a Florencia, para volver al Perú un año más tarde. Entre 1957 y 1960 se instalan en Washington, D.C., donde Varela vivirá de hacer traducciones y eventuales trabajos de periodismo. Es también en 1957 cuando Salazar Bondy y Alejandro Romualdo la incluyen en su Antología general de la poesía peruana. De 1977 a 1979 Varela es secretaria general del Centro Peruano del PEN Club Internacional, y en calidad de tal acude a los congresos de Hamburgo (1977), Estocolmo (1978) y Río de Janeiro (1979). De 1974 a 1997 representó en el Perú a la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica. Además ha colaborado en numerosas revistas del Perú y el extranjero.
Publicó: Ese puerto existe (1959), Luz de día (1963), Valses y otras falsas confesiones (1972), Canto villano (1978), Camino a Babel – Antología (1986), Canto villano – Poesía reunida (1986), Poesía escogida 1949-1991 (1993), Del orden de las cosas (1993), Ejercicios materiales (1993), El libro de barro (1993), Canto villano (Poesía reunida, 1949-1994) (1986), Como Dios en la nada (Antología 1949-1998) (1999), Concierto animal (1999).
VIII
Despierto.
Primera isla de la conciencia:un árbol.
El temor inventa el vuelo.
El desierto familiar me acoge.
Alguien me observa con indiferencia.
DESTIEMPO
I
Se fue el día,
las escamas del sueño giran.
Todo desciende,
la noche es el tedio.
En el desierto, a oscuras,
temerosa del amorla ostra llora a solas.
Caen las lívidas hojas de tu frente,
Te alejas, negra burbuja sin destino.
Se abren súbitamente mil calles,
arrecifes en llamas
retienen tu cuerpo helado como una lágrima,
nada te hiere,
el coral clava su garra en tu sombra,
tu sangre se desliza, inunda praderas,
salta de las ventanas como un rojo sonido
y todo esto no es sino el otoño.
EL MAR PLIEGA LAS ALAS AL ATARDECER
VI
El mar pliega las alas al atardecer,
navegando al golpe del aliento,
un negro trino,
el sol que sale en el centro del pecho
en mitad de la calle,
un silencio en la música dura
de la ciudad sin límites.
Para atravesar ese océano,
ese golpe de luz en la siesta,
no bastaría la eternidad.
(fotografía de este poema: Ocaso de Manuel Aresti en Café del Mar)
COMPLICIDAD por GRACIELA ZECCA (poema)
Una música tenue de jazz,
despertaba la noche,
a la distancia el azul mar,
con su arrullo insaciable
embadurnaba la arena seca
borrando antiguos pasos,
vestigios de otros tiempos.
La luna imprimada, cual blanco lienzo,
me observaba,
me inspiraba a
plasmar con mis pinceles,
su mágico encanto de complicidad.
Cocinar bajo su influjo,
afrodisíacas recetas de amor,
antigüedades en libros guardadas,
hechizos, conjuros y secretos
que a la hora del amor son usadas.
Transportarme a tu lado, soñar,
anhelar el aquí y el ahora
de nuestros cuerpos fusionados.
Hacer gruñir nuestros corazones,
y expiar gritando esa necesidad
de alimentar la carne y el alma.
Podar toda imagen irreverente,
que otros ojos etiqueten lo prohibido,
de desearte hasta la medula y vibrar
con el sentir de tus manos que
atraviesan mis valles, mis montanas,
y tu lengua retozando como serpiente,
embriagándose en mi húmedo sexo,
para detenerse triunfalmente,
en el punto exacto,
solo ese que tu conoces,
ese en el que sucumbo una y otra vez agonizando.
Imágenes paganas invaden mi mente,
llenan tu ausencia,
esclava de mi sentir y de mi placer.
La noche se disipa,
el sol alumbra un nuevo día,
despertar, encontrar
dos tazas en la mesa,
una sola siempre estará vacía,
esperando tu regreso para llenarla,
de café, y el amor de tu compañía.
(del Libro: "Rozando el Alma")
Ilustración: "Complicidad" de Graciela Zecca
miércoles, 2 de diciembre de 2009
El guerrero y el cuervo por Graciela Zecca (microrelato)
El guerrero y el cuervo
Un joven guerrero marchó triunfante dentro de la ciudad sitiada.
Sus soldados exhibían morbosamente las cabezas de sus enemigos clavadas en las puntas de las lanzas.
Al entrar al palacio encontraron al Rey tumbado ante su trono, derrotado.
Pidió clemencia al ver que el guerrero se acercaba con su espada desenfundada para cortarle la cabeza.
Al verle los ojos comprendió que el pedido seria en vano.
Con un ágil movimiento se envolvió en su enorme capa negra convirtiéndose en un cuervo, cuyo vuelo raudo le permitió escapar de sus enemigos.
El guerrero ya no vive en paz. Desde que el hechicero del reino le vaticinó que su padre vendría por él para arrancarle los ojos.
Cerca de su morada, siempre hay un cuervo sigiloso, observando atento para llevar a cabo su cometido.
Relato ganador del 3er. puesto Concurso Literario "Claudio de Alas" realizado por el El Soneto Córdoba)
Un joven guerrero marchó triunfante dentro de la ciudad sitiada.
Sus soldados exhibían morbosamente las cabezas de sus enemigos clavadas en las puntas de las lanzas.
Al entrar al palacio encontraron al Rey tumbado ante su trono, derrotado.
Pidió clemencia al ver que el guerrero se acercaba con su espada desenfundada para cortarle la cabeza.
Al verle los ojos comprendió que el pedido seria en vano.
Con un ágil movimiento se envolvió en su enorme capa negra convirtiéndose en un cuervo, cuyo vuelo raudo le permitió escapar de sus enemigos.
El guerrero ya no vive en paz. Desde que el hechicero del reino le vaticinó que su padre vendría por él para arrancarle los ojos.
Cerca de su morada, siempre hay un cuervo sigiloso, observando atento para llevar a cabo su cometido.
Relato ganador del 3er. puesto Concurso Literario "Claudio de Alas" realizado por el El Soneto Córdoba)
jueves, 26 de noviembre de 2009
domingo, 22 de noviembre de 2009
EDUARDO GALEANO

Eduardo Hughes Galeano nació en Montevideo, Uruguay, en 1940. Fue jefe de redacción del semanario Marcha y director del diario Época.
En Buenos Aires fundó y dirigió la revista Crisis. Vivió exiliado en Argentina y España. A principios de 1985, regresó a Uruguay.
Es autor de varios libros, traducidos a más de veinte lenguas y de una profusa obra periodística.
Libros
Bocas del tiempo (2004)
Este libro ofrece una multitud de pequeñas historias que cuentan, juntas, una sola historia. Es una travesía por los temas más diversos: el amor, la infancia, el agua, la tierra, la palabra, la imagen, la música, el éxodo, el poder, el miedo, la guerra, la indignidad, la indignación, el vuelo...
Sus protagonistas aparecen y se desvanecen para seguir viviendo, historia tras historia, en otros personajes que les dan continuidad. Tejidos por los hilos del tiempo, ellos son tiempo que dice: son bocas del tiempo.
Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1998)
Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana. Al fin del milenio, el mundo al revés está a la vista: es el mundo tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies.
Libro con grabados de José Guadalupe Posada en la editorial Siglo XXI.
Las aventuras de los jóvenes dioses (1998)
El fútbol a sol y sombra (1995)
Este libro rinde homenaje al fútbol, música del cuerpo, fiesta de los ojos, y también denuncia las estructuras de poder de uno de los negocios más lucrativos del mundo. Escribiendo este libro, el autor ha querido hacer con las manos lo que nunca pudo hacer con las piernas. Cuando era niño, Galeano quería ser jugador de fútbol, pero sólo jugaba bien, y hasta muy bien, mientras dormía.
Las palabras andantes (1993)
Ser como ellos y otros artículos (1992)
Este libro ofrece una multitud de pequeñas historias que cuentan, juntas, una sola historia. Es una travesía por los temas más diversos: el amor, la infancia, el agua, la tierra, la palabra, la imagen, la música, el éxodo, el poder, el miedo, la guerra, la indignidad, la indignación, el vuelo...
Sus protagonistas aparecen y se desvanecen para seguir viviendo, historia tras historia, en otros personajes que les dan continuidad. Tejidos por los hilos del tiempo, ellos son tiempo que dice: son bocas del tiempo.
Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1998)
Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana. Al fin del milenio, el mundo al revés está a la vista: es el mundo tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies.
Libro con grabados de José Guadalupe Posada en la editorial Siglo XXI.
Las aventuras de los jóvenes dioses (1998)
El fútbol a sol y sombra (1995)
Este libro rinde homenaje al fútbol, música del cuerpo, fiesta de los ojos, y también denuncia las estructuras de poder de uno de los negocios más lucrativos del mundo. Escribiendo este libro, el autor ha querido hacer con las manos lo que nunca pudo hacer con las piernas. Cuando era niño, Galeano quería ser jugador de fútbol, pero sólo jugaba bien, y hasta muy bien, mientras dormía.
Las palabras andantes (1993)
Ser como ellos y otros artículos (1992)
El libro de los abrazos (1989)
Nosotros decimos no (1989)
Este libro reúne los principales trabajos periodísticos que Galeano escribió a lo largo de un cuarto de siglo, entre 1963 y 1988, incluyendo también un par de discursos.
Memoria del fuego (1986)
Días y noches de amor y de guerra (1978)
Las prosas cortas que componen este libro no son prosas dispersas. Pese a que no las une ninguna trama, las une y anima un solo motivo: la necesidad de recordar los días y noches —en Guatemala, en Uruguay, en Argentina; también en Cuba, en Brasil y en todas partes adonde los exiliados fueron a dar— en que el amor y la guerra lo significaban todo. De hecho, algo más que la necesidad de la memoria es lo que entreteje a todas estas prosas, breves, precisas e inolvidables: el placer de recordar a muchos que ahora están muertos y a otros que aún están con vida. En este libro, Galeano acopia recuerdos —pavorosos muchos, tiernos otros, jocosos algunos, hermosos todos— de gente y situaciones que la máquina de muerte de las dictaduras quisiera borrar para siempre. Es un libro conmovedor, notable por dos razones: porque su tema es la tragedia de un continente y porque es una celebración de la resistencia, de la memoria y de la vida.
La canción de nosotros (1975)
Esta obra, novela o lo que sea, fue escrita en Buenos Aires en 1973 y 1974, en los primeros tiempos del exilio de su autor. Está dedicada a la ciudad de Montevideo. Fue premiada por la Casa de las Américas en 1975.
Vagamundo (1973)
Las venas abiertas de América Latina (1971)
Guatemala, país ocupado
DEL LIBRO DE LOS ABRAZOS
LA NOCHE / 1
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
LA NOCHE / 2
Arránqueme, Señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desdúdeme.
LA NOCHE / 3
Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.
LA NOCHE / 4
Me desprendo del abrazo, salgo a la calle.En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna.La luna tiene dos noches de edad.Yo, una.
jueves, 19 de noviembre de 2009
ÁNGULO LLANO por LILIANA SAVOIA
Ángulo llano
El triángulo isósceles me asusta
como todos los triángulos,
prefiero las vocales
para formar letras que describan locuras.
Andar por ahí
sin preocuparme tanto de las matemáticas,
para correr por senderos infinitos
de laberintos borgeanos adheridos a mi piel
ahora surcada por diminutos minotauros.
Eso sí,
me gustan los ángulos,
para esconderme de la rutina
cuando quiero disimular
la lejanía de las muñecas y la rayuela,
cuando los brazos se aflojan en caravana, y,
la rutina macera los días.
Después de reunir los fragmentos
me prepararé para la fiesta
sin ninguna mochila ni nada a cuestas
…………………………………………….
Seré sólo un ángulo llano cubierto de tierra
(Poesía ganadora del 2do Premio concurso 28vo. Festival Internacional de poesía en Aceval)
El triángulo isósceles me asusta
como todos los triángulos,
prefiero las vocales
para formar letras que describan locuras.
Andar por ahí
sin preocuparme tanto de las matemáticas,
para correr por senderos infinitos
de laberintos borgeanos adheridos a mi piel
ahora surcada por diminutos minotauros.
Eso sí,
me gustan los ángulos,
para esconderme de la rutina
cuando quiero disimular
la lejanía de las muñecas y la rayuela,
cuando los brazos se aflojan en caravana, y,
la rutina macera los días.
Después de reunir los fragmentos
me prepararé para la fiesta
sin ninguna mochila ni nada a cuestas
…………………………………………….
Seré sólo un ángulo llano cubierto de tierra
(Poesía ganadora del 2do Premio concurso 28vo. Festival Internacional de poesía en Aceval)
domingo, 15 de noviembre de 2009
POEMA SIN TÍTULO por PATRICIA TORRES
Acaricia al gato porque ronronea.El sonido la enamora y da movimiento
a sus manos pródigas de ternuras.
Le rasca la cabeza
le pasa los dedos por su cuello
admira sus ojos chinos
y coloca un beso sobre su nariz.
Cree que el mundo entero
se sensibiliza ante ese sonido.
Supone
que sus mayores errores
residen
en la sencillez de no haber aprendido
a ronronear.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
LA HOJA por PATRICIA TORRES

Me asomaba por tu mirador para verte crecer.
Tus cambios asombrosos mantenían mis ojos absortos, instalados en tu maduración feliz. Disfrutándome, tus dedos en continua transformación tocaban mis nervaduras haciéndolas estremecer. Me recorrías con la vista, con la piel, con la nariz.
Cuidabas no lastimarme al cerrar la ventana.
En invierno, dolorida, contemplabas mi aparente muerte, tras el cristal empañado. En primavera abrías de par en par el ventanal y observabas, con una amplia sonrisa, como yo, resurgía en los brotes.
Las mutaciones siguieron apoderándose de vos. Hace mucho tiempo que cerraste tu ventana dejándome atrapada, como en una cárcel. La muerte me encontró sola, sin tus caricias, sin tus cuidados y sin la posibilidad de saber el motivo por el cual te convertiste en indiferente.
martes, 10 de noviembre de 2009
PUNTO DE PARTIDA por MABEL E. DÍAZ
El derrumbe es inmediato,
voluntad que no alcanza,
prisioneros de una promesa,
las alas no responden,
desorientadas,
buscan sus plumas.
Sonrisas congeladas,
diálogos absurdos,
ojos que se pegan a las interminables horas.
Inquietud en los huesos,
rebelión interna,
tediosa realidad de una memoria herida
jueves, 5 de noviembre de 2009
CARILDA OLIVER LABRA ( biografía y poemas)
Reseña biografíca
Poeta cubana nacida en Matanzas en 1924.
Estudió Derecho en la Universidad de La Habana ejerciendo la profesión en su ciudad natal, donde además dictó cursos de dibujo, pintura y escultura.
Es una de las más sobresalientes poetisas de hispanoamérica, ganadora de importantes premios literarios: Premio Nacional de Poesía en 1950, Primer Premio y Flor natural en el Certamen Nacional, ganadora del Certamen Hispanoamericano organizado por el Ateneo Americano de Washington para conmemorar el tricentenario del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz, Premio Nacional de Literatura en 1997 y Premio Internacional José de Vasconcelos en el año 2002.
Entre sus obras se destacan: «Al sur de mi garganta» en 1949, «Memoria de la fiebre» en 1958, «Versos de amor» en 1963, «La ceiba me dijo tú» en 1979, «Desaparece el polvo» en 1983, «Calzada de Tirry 81» en 1987, «Se me ha perdido un hombre» en 1993 y «Libreta de la recién casada» en 1998.
ME DESORDENO, AMOR, ME DESORDENO
Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
SE ME HA PERDIDO UN HOMBRE
Se me ha perdido un hombre.
Y lo busco por cifras y guitarras,
por hierbas y entrepisos,
en el cielo,
en la tierra,
dentro de mí.
Se me ha perdido un hombre.
Y me quedo temblando
como quien no come sino polvo,
como quien ya extravió la sombra.
Pero no,
que no,
que no me ayudan a buscarlo.
¿A quién le importa si su mirada ha derrotado el
tiempo?
¡A quién le importa aquella piel
con ganas
de la luz?
¿A quién le importan unos labios transparentes
que no tuvieron hambre,
unas piernas que sólo corrían al amor?
Se me ha perdido un hombre.
Y todos ríen,
se entretienen,
sudan,
mastican
se desenvainan por las noches;
despreciativos,
inefables,
maromeros,
unánimes,
como si sólo se hubiese caído un alfiler
o la hoja más seca
del árbol del bien y del mal,
como si la muerte no hubiera entrado
a destiempo
en nuestra casa.
Y yo pensando que era demasiado joven,
que reunía láminas y piedras,
pedacitos de mundo,
hierros,
cosas del mar.
Yo pensando en su grandeza
de criatura,
en cómo miraba a Venus al atardecer,
en cómo cayó en la trampa.
Yo pensando
en dónde está la mitad del cuerpo mío,
en quién va a cantar ahora para quitarme el miedo,
en las veces que no nos besamos
y en las que nos besamos,
en sus ojos coléricos frente a la injusticia,
en ese silencio con que me responde,
en la herida que nunca le cosí,
en sus manos.
Se me ha perdido un hombre.
¡Ayúdenme a buscarlo!
Pronto...
Siento frío.
Aquí no hay lámparas ni claves,
no tengo redes
ni computadoras.
no tengo flechas ni radares.
¿Dónde estás?
¿Intenta ser mi sombra el desvalido?
¿Se me ha vuelto invisible entre gusanos?
RAZÓN DEL SUEÑO
Cansado de nacer para los ángeles,
tienes todo el dolor de la ceniza.
Alarma cotidiana de mi sangre,
pasajero rebelde de esta herida:
sucedes por adentro de mi carne
y dueles en el centro de mí misma.
EL MAR
Como en un lecho me tendí en el mar.
Hechizada por musgos y por linos
Entonces: grave, pálido, insereno,
llegaste como llega siempre el mar
y tu mirada me rompió este seno.
Ni Dios mismo nos pudo separar:
cuando una ola te volvía ajeno
entrabas en mis piernas con el mar.
Poeta cubana nacida en Matanzas en 1924.
Estudió Derecho en la Universidad de La Habana ejerciendo la profesión en su ciudad natal, donde además dictó cursos de dibujo, pintura y escultura.
Es una de las más sobresalientes poetisas de hispanoamérica, ganadora de importantes premios literarios: Premio Nacional de Poesía en 1950, Primer Premio y Flor natural en el Certamen Nacional, ganadora del Certamen Hispanoamericano organizado por el Ateneo Americano de Washington para conmemorar el tricentenario del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz, Premio Nacional de Literatura en 1997 y Premio Internacional José de Vasconcelos en el año 2002.
Entre sus obras se destacan: «Al sur de mi garganta» en 1949, «Memoria de la fiebre» en 1958, «Versos de amor» en 1963, «La ceiba me dijo tú» en 1979, «Desaparece el polvo» en 1983, «Calzada de Tirry 81» en 1987, «Se me ha perdido un hombre» en 1993 y «Libreta de la recién casada» en 1998.
ME DESORDENO, AMOR, ME DESORDENO
Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada;
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
SE ME HA PERDIDO UN HOMBRE
Se me ha perdido un hombre.
Y lo busco por cifras y guitarras,
por hierbas y entrepisos,
en el cielo,
en la tierra,
dentro de mí.
Se me ha perdido un hombre.
Y me quedo temblando
como quien no come sino polvo,
como quien ya extravió la sombra.
Pero no,
que no,
que no me ayudan a buscarlo.
¿A quién le importa si su mirada ha derrotado el
tiempo?
¡A quién le importa aquella piel
con ganas
de la luz?
¿A quién le importan unos labios transparentes
que no tuvieron hambre,
unas piernas que sólo corrían al amor?
Se me ha perdido un hombre.
Y todos ríen,
se entretienen,
sudan,
mastican
se desenvainan por las noches;
despreciativos,
inefables,
maromeros,
unánimes,
como si sólo se hubiese caído un alfiler
o la hoja más seca
del árbol del bien y del mal,
como si la muerte no hubiera entrado
a destiempo
en nuestra casa.
Y yo pensando que era demasiado joven,
que reunía láminas y piedras,
pedacitos de mundo,
hierros,
cosas del mar.
Yo pensando en su grandeza
de criatura,
en cómo miraba a Venus al atardecer,
en cómo cayó en la trampa.
Yo pensando
en dónde está la mitad del cuerpo mío,
en quién va a cantar ahora para quitarme el miedo,
en las veces que no nos besamos
y en las que nos besamos,
en sus ojos coléricos frente a la injusticia,
en ese silencio con que me responde,
en la herida que nunca le cosí,
en sus manos.
Se me ha perdido un hombre.
¡Ayúdenme a buscarlo!
Pronto...
Siento frío.
Aquí no hay lámparas ni claves,
no tengo redes
ni computadoras.
no tengo flechas ni radares.
¿Dónde estás?
¿Intenta ser mi sombra el desvalido?
¿Se me ha vuelto invisible entre gusanos?
RAZÓN DEL SUEÑO
ni el dibujo inexacto de tu mano:
es tu ruda tristeza mal vestida
quien se pone de acuerdo con los astros.
Cansado de nacer para los ángeles,
tienes todo el dolor de la ceniza.
Alarma cotidiana de mi sangre,
pasajero rebelde de esta herida:
sucedes por adentro de mi carne
y dueles en el centro de mí misma.
EL MAR
Como en un lecho me tendí en el mar.
Hechizada por musgos y por linos
que me echaban las ondas al pasar.
Contra mi carne se batió el azar.
El agua -furia, vértigos y vinos-
se entretenía con los bordes finosde mis caderas, blancas de esperar.
Entonces: grave, pálido, insereno,
llegaste como llega siempre el mar
y tu mirada me rompió este seno.
Ni Dios mismo nos pudo separar:
cuando una ola te volvía ajeno
entrabas en mis piernas con el mar.
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Poetisas latinoaméricanas
lunes, 2 de noviembre de 2009
FRASE DEL DÍA
"Más vale una enemistad de buena madera, que una amistad hecha con maderas recompuestas."
Friedrich Wilhelm Nietzche
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FRASES Y PENSAMIENTOS
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